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Fredy López Mendoza asume la conducción de la Policía Nacional del Perú

Camila Suárez Analista de políticas públicas Agencia La Provincia

Por Camila Suárez

Fredy López Mendoza asume la conducción de la Policía Nacional del Perú Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
Fredy López Mendoza asume la conducción de la Policía Nacional del Perú © agencialaprovincia.info

El cambio en la jefatura de la Policía Nacional del Perú fue anunciado tras cuestionamientos a la gestión de Óscar Arriola y en medio de reclamos por el aumento de delitos y extorsiones en el país

La conducción de la Policía Nacional del Perú (PNP) atraviesa un recambio clave tras la confirmación de que Óscar Arriola dejará su cargo como comandante general y será reemplazado por el teniente general Fredy López Mendoza. El anuncio, realizado en Lima y acompañado por autoridades del Ejecutivo, se produce en un contexto de críticas públicas a la gestión policial y demandas de mayor eficacia frente al avance del delito.

El anuncio y sus implicancias

La salida de Óscar Arriola fue comunicada oficialmente en la noche del domingo, en presencia del primer ministro Luis Galarreta y el ministro del Interior César Astudillo. Arriola agradeció a la institución y ratificó su compromiso con la lucha contra el crimen organizado, aunque evitó referirse a los cuestionamientos específicos sobre su gestión. El recambio se concretará en los próximos días, según lo informado por las autoridades.

El nombramiento de Fredy López Mendoza como nuevo comandante general de la PNP fue destacado por legisladores como Harvey Colchado, quien lo describió como una persona honesta, metódica y con experiencia en áreas sensibles como la lucha contra la corrupción y la policía aérea. La designación busca responder a la demanda de resultados concretos en materia de seguridad ciudadana.

Críticas a la gestión saliente

La decisión de relevar a Arriola se produce tras fuertes críticas a su desempeño, especialmente por parte de sectores legislativos. Harvey Colchado, diputado de Ahora Nación, calificó la gestión de Arriola como "pésima" y responsabilizó a la conducción policial por el aumento de la incidencia delictiva y las extorsiones en todo el país. Colchado remarcó que Arriola ocupó previamente cargos clave dentro de la estructura policial, como la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) y la Jefatura de Estado Mayor, por lo que consideró injustificable la falta de resultados.

Además, se mencionó la existencia de una posible investigación sobre el trato diferenciado que la policía habría dado a dos grupos delictivos en la ciudad de Trujillo, conocidos como los Pulpos y la Jauría. Hasta el momento, no se difundieron detalles oficiales sobre el avance de esa pesquisa.

Debate sobre facultades y control institucional

El recambio en la cúpula policial reavivó el debate sobre las herramientas legales y administrativas disponibles para combatir la inseguridad. Colchado cuestionó la necesidad de otorgar nuevas facultades legislativas al Ejecutivo, argumentando que el 70% de la respuesta frente al delito depende de decisiones administrativas y operativas de la policía y el gobierno, más que de nuevas leyes. En ese sentido, presentó un proyecto de ley para ampliar las causales de remoción del comandante general de la PNP, incluyendo la deficiente administración de recursos y el incumplimiento de metas institucionales.

El legislador también aclaró que su bancada no condicionará el voto sobre eventuales facultades legislativas a cambios en el gabinete ni en la conducción policial, aunque respaldaría eventuales interpelaciones a funcionarios responsables de la seguridad.

Consecuencias y desafíos para la seguridad

El reemplazo en la jefatura de la PNP ocurre en un momento de alta preocupación social por el avance del crimen organizado y la percepción de inseguridad en distintas regiones del Perú. La expectativa sobre la gestión de Fredy López Mendoza se centra en la capacidad de revertir indicadores negativos y fortalecer la respuesta institucional ante delitos complejos como la extorsión y el narcotráfico.

La transición en la conducción policial también pone en primer plano la discusión sobre los mecanismos de control y evaluación de la gestión de las fuerzas de seguridad, así como la necesidad de transparencia en el uso de recursos y el cumplimiento de metas. El resultado de este recambio dependerá de la articulación entre el Ejecutivo, el Congreso y la propia policía para implementar medidas efectivas y sostenibles.

En el sistema institucional peruano, la remoción y designación del comandante general de la Policía Nacional corresponde al Poder Ejecutivo, que puede fundamentar la decisión en razones de servicio, desempeño o confianza. Sin embargo, la falta de resultados comprobables y la presión social suelen acelerar los cambios en la cúpula policial, especialmente cuando la inseguridad se convierte en un tema central de la agenda pública. La discusión sobre nuevas causales de remoción busca dotar de mayor transparencia y control parlamentario a estos procesos, aunque su aprobación depende del debate legislativo y del equilibrio de poderes.

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