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El auge de Vaca Muerta no mejora la vida de la mayoría en Argentina

Manuel Garretón Analista político latinoamericano Agencia La Provincia

Por Manuel Garretón

El auge de Vaca Muerta no mejora la vida de la mayoría en Argentina Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
El auge de Vaca Muerta no mejora la vida de la mayoría en Argentina © agencialaprovincia.info

Mientras la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta bate marcas y genera divisas, la mayoría de la población argentina enfrenta caída de salarios, endeudamiento y recortes en servicios esenciales

La producción récord de petróleo y gas en Vaca Muerta convirtió a Neuquén en el centro energético del país, pero ese crecimiento no se reflejó en la vida cotidiana de la mayoría. Aunque las exportaciones de crudo aumentan y entran más dólares, los hogares argentinos atraviesan una de las peores crisis de ingresos y endeudamiento de los últimos años.

Concentración de riqueza y caída de salarios

Entre 2015 y hoy, los salarios reales en Argentina bajaron de forma marcada: el sector privado perdió cerca del 25% y el público hasta el 40%, según el INDEC. Al mismo tiempo, la industria nacional se debilitó y el Estado recortó fuerte en educación, salud e infraestructura, con reducciones de hasta el 90% en varios rubros, según la Oficina Nacional de Presupuesto. Todo esto agravó la precariedad social y el endeudamiento familiar.

El flujo de divisas y la salida de capitales

El aumento de las exportaciones de hidrocarburos generó un saldo comercial positivo y una entrada de dólares inédita. En julio de 2026, la producción de petróleo en Argentina llegó a 916.200 barriles diarios, de los cuales 643.100 provinieron de yacimientos no convencionales, con subas interanuales del 17,2% y 26,4% respectivamente. Más del 70% de la producción nacional salió de Vaca Muerta, que se consolidó como eje del sector energético. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones de crudo sumaron US$5.722 millones, superando por primera vez a la harina y el pellet de soja como principal producto de exportación.


En junio de 2026, la cuenca Neuquina aportó 715.105 barriles diarios, lo que representó cerca del 79% de toda la producción petrolera argentina; Vaca Muerta fue responsable de aproximadamente el 70% de ese volumen.
Publicación sectorial, Datos de industria

Sin embargo, gran parte de esos dólares no queda en el país. Las empresas petroleras y de gas, junto a otros actores económicos, suelen dolarizar sus ganancias y transferirlas al exterior, muchas veces usando estructuras offshore en paraísos fiscales. El gobierno de Javier Milei profundizó esta tendencia con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que otorga beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios por treinta años y permite no ingresar al país las divisas de exportación. Además, la eliminación de restricciones cambiarias se sostuvo con un fuerte aumento de la deuda externa pública y privada: según el Boletín Estadístico del Banco Central del 14 de septiembre de 2026, siguen sin liquidarse en el mercado local emisiones externas por US$4.400 millones de empresas y provincias argentinas (boletín oficial BCRA).

Impacto en la economía real y en los servicios públicos

A pesar del crecimiento de los ingresos por hidrocarburos, el Banco Central tiene dificultades para recomponer reservas y la economía real no muestra señales de recuperación para la mayoría. El Estado, con menos recursos, recortó servicios esenciales y la industria nacional perdió peso. El modelo exportador basado en Vaca Muerta beneficia sobre todo a una minoría económica y mantiene alineados a los principales grupos empresariales con el gobierno. La deuda acumulada implica que en el futuro deberán salir aún más dólares, lo que refuerza la dependencia de los ingresos por exportaciones energéticas.

Un modelo de enclave y sus consecuencias sociales

El auge de Vaca Muerta no es un hecho aislado en una economía en crisis, sino parte central de un esquema de concentración de riqueza. La transformación de Argentina en una economía de enclave, donde la riqueza generada queda en pocas manos y la mayoría enfrenta precariedad, se consolidó en los últimos años. Esto contrasta con las expectativas de desarrollo ligadas a la explotación de recursos naturales y abre preguntas sobre la sostenibilidad social y económica del modelo. En este contexto, la discusión sobre contratos de exportación de gas y la infraestructura asociada, como se analizó en un informe previo, es clave para entender el futuro del sector y su impacto en la economía nacional.

El salario real mide el poder de compra de los ingresos laborales descontando la inflación. Cuando el salario real baja, las familias pueden comprar menos bienes y servicios con el mismo ingreso nominal, lo que afecta su calidad de vida. En contextos de alta inflación y recortes presupuestarios, como el actual en Argentina, la caída del salario real se traduce en más endeudamiento y dificultades para acceder a servicios básicos.

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