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Cambio en la Policía Nacional de Perú tras la salida de Óscar Arriola

Camila Suárez Analista de políticas públicas Agencia La Provincia

Por Camila Suárez

Cambio en la Policía Nacional de Perú tras la salida de Óscar Arriola Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
Cambio en la Policía Nacional de Perú tras la salida de Óscar Arriola © agencialaprovincia.info

El gobierno de Perú confirmó el reemplazo del comandante general de la Policía Nacional en medio de cuestionamientos por la inseguridad y el desempeño institucional. La decisión impacta la conducción de la fuerza y abre interrogantes sobre la estrategia oficial.

La conducción de la Policía Nacional de Perú atraviesa un nuevo capítulo tras la salida de Óscar Arriola como comandante general, una decisión que el propio oficial anunció luego de 342 días en el cargo y que el gobierno presentó como un gesto de compromiso institucional. El reemplazo se produce en un contexto de fuerte presión política y social por el aumento de delitos violentos y la percepción de inseguridad en las principales ciudades del país.

Decisión oficial y anuncio público

El anuncio de la salida de Arriola fue realizado desde el Palacio de Gobierno, acompañado por el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, y el ministro del Interior, César Astudillo. La comunicación oficial confirmó que el teniente general Fredy López Mendoza asumirá la jefatura de la Policía Nacional en los próximos días. Arriola agradeció a las autoridades por el respaldo recibido durante su gestión, que comenzó el 30 de septiembre de 2025 bajo la presidencia de Dina Boluarte y con Carlos Malaver como ministro del Interior.

La decisión fue presentada como una transición ordenada, aunque fuentes oficiales reconocieron que la salida de Arriola fue el resultado de un proceso de conversaciones prolongadas y tensas sobre el rumbo de la institución. El propio primer ministro Galarreta sostuvo que la seguridad no depende de una sola persona y que el gobierno busca fortalecer el trabajo institucional más allá de los cambios individuales.

Contexto de inseguridad y críticas políticas

La salida de Arriola se produce en medio de un escenario marcado por el crecimiento de delitos como el sicariato, la extorsión y los secuestros, especialmente en ciudades como Trujillo y Lima. Diversos sectores políticos habían cuestionado la eficacia de la conducción policial y reclamaban una renovación en la estrategia de seguridad. El ministro de Trabajo, Juan Sheput, fue uno de los primeros en pronunciarse públicamente a favor del relevo, señalando que la medida era necesaria para enfrentar la ola delictiva y que un nuevo comando podría aportar una visión más efectiva.

Por su parte, el vocero de la bancada de Juntos por el Perú en la Cámara de Diputados, Ernesto Zunini, consideró que la conducción de la Policía era insostenible y reclamó al Ministerio del Interior una revisión profunda de la estrategia, advirtiendo que un simple cambio de nombres no resolverá los problemas estructurales de la fuerza. El gobierno, en tanto, anunció que presentará nuevas acciones y estrategias en las próximas semanas para combatir la criminalidad.

Reacciones y consecuencias institucionales

El reemplazo en la cúpula policial fue interpretado por el oficialismo como una señal de compromiso con la seguridad ciudadana, mientras que la oposición y sectores críticos insisten en que la medida debe ir acompañada de reformas concretas y cambios en la política de prevención y persecución del delito. El primer ministro Galarreta remarcó que la gestión de Keiko Fujimori continuará priorizando la lucha contra la inseguridad y pidió confianza a la ciudadanía.

La transición en la jefatura de la Policía Nacional ocurre en un momento en que el gobierno solicitó delegación de facultades al Congreso para modificar el marco legal de la seguridad pública. El debate sobre la efectividad de las políticas implementadas y la necesidad de una conducción más sólida en la fuerza policial se mantiene abierto, con expectativas sobre el desempeño del nuevo comandante general.

Antecedentes y dimensión regional

La situación de la seguridad en Perú se inscribe en una tendencia regional de preocupación por el aumento de delitos complejos y la demanda de respuestas institucionales más eficaces. Cambios recientes en la conducción de fuerzas policiales y en la estrategia de seguridad también se han registrado en otros países de América Latina, como se informó en reportes anteriores sobre medidas adoptadas en Chile ante situaciones de emergencia.

En el caso peruano, la designación de un nuevo comandante general representa una oportunidad para revisar la articulación entre el Ministerio del Interior, el Poder Ejecutivo y las fuerzas de seguridad, así como para evaluar el impacto de las políticas de prevención y control del delito en los territorios más afectados.

En Perú, la figura del comandante general de la Policía Nacional es clave para la conducción operativa y estratégica de la fuerza, pero sus atribuciones están enmarcadas por la legislación vigente y la supervisión política del Ministerio del Interior. Los cambios en la cúpula policial suelen responder tanto a evaluaciones de desempeño como a presiones políticas y sociales, y su impacto efectivo depende de la capacidad de implementar reformas sostenidas y de coordinar acciones con otros niveles del Estado.

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