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Aneel evalúa pedir el fin de la concesión de Enel en São Paulo

Manuel Garretón Analista político latinoamericano Agencia La Provincia

Por Manuel Garretón

Aneel evalúa pedir el fin de la concesión de Enel en São Paulo Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
Aneel evalúa pedir el fin de la concesión de Enel en São Paulo © agencialaprovincia.info

La agencia reguladora votará este martes 6 si recomienda terminar la concesión de Enel en São Paulo. Los apagones afectaron a millones de inmuebles y podrían generar una compensación cercana a R$ 10.000 millones.

El contrato de Enel en São Paulo vence en 2028. Antes de esa fecha, la Aneel votará este martes 6 si recomienda al Gobierno federal terminar la concesión. Una aprobación no expulsaría automáticamente a la empresa. El expediente pasaría al Ministerio de Minas y Energía, que tendría la decisión final.

Una votación con alcance limitado

Agnes da Costa será la primera en votar como relatora del proceso dentro de la Aneel. Después se pronunciarán los otros cuatro directores. Pueden acompañar el dictamen, apartarse de su contenido o pedir vista.

Un pedido de vista retrasaría la conclusión del análisis. El procedimiento seguiría abierto.

La tendencia interna de la agencia favorece el fin del contrato, aunque los directores todavía no anticiparon públicamente sus votos. Estadão/Broadcast informó sobre esa posición. El resultado de la reunión debe leerse como una etapa administrativa relevante, no como una decisión definitiva sobre el servicio eléctrico en la mayor ciudad de Brasil.

La caducidad de una concesión, o caducidade en la legislación brasileña, permite al poder concedente terminar un contrato antes de su vencimiento cuando entiende que no se cumplieron las obligaciones pactadas. En este caso, la Aneel puede recomendar esa medida. El Ministerio de Minas y Energía deberá estudiar sus efectos y decidir si la aplica. No hay un plazo establecido para esa resolución.

Una decisión favorable de la Aneel no termina automáticamente la concesión: la resolución final corresponde al Ministerio de Minas y Energía de Brasil.

Reuters

Los apagones que impulsaron el expediente

El proceso ganó fuerza después de tres grandes apagones en la región metropolitana de São Paulo desde 2023. El más reciente ocurrió en diciembre de 2025. Más de 4 millones de inmuebles quedaron sin electricidad.

Enel informó que cerca del 80% de los clientes afectados recuperó el suministro durante las primeras 24 horas. Para parte de los consumidores, el corte duró hasta ocho días. Ese episodio se convirtió en uno de los principales fundamentos del procedimiento de caducidad.

El apagón tuvo un fuerte costo político. El prefeito de São Paulo, Ricardo Nunes (MDB), el gobernador Tarcísio de Freitas (Republicanos) y el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, defendieron juntos la ruptura del contrato.

En los meses siguientes, Silveira pidió públicamente que el caso avanzara dentro de la Aneel. También respaldó la pérdida de la concesión. Al mismo tiempo, mencionó otras opciones, como una salida negociada o la transferencia del control de la concesionaria.

La Aneel rechazó antes de la votación el pedido de Enel para realizar una pericia técnica. Después negó la solicitud de reconsideración presentada por la empresa. El organismo dijo que podría recurrir a expertos externos si lo considera necesario, pero no cree que esa prueba sea obligatoria en esta fase.

El debate también se relaciona con otros análisis del sistema eléctrico brasileño. Un análisis energético publicado anteriormente examinó la decisión de no aplicar el horario de verano en 2026-2027. El caso de Enel plantea otro problema: la continuidad del servicio y la respuesta de una distribuidora ante cortes de gran escala.

El costo de una salida anticipada

Si el Gobierno federal termina la concesión antes de 2028, tendrá que definir cómo seguirá la distribución de energía. También deberá establecer qué empresa o estructura asumirá la operación. El expediente menciona una transferencia de control y una nueva concesión.

El Ministerio de Minas y Energía estudia el impacto financiero de la caducidad. Las estimaciones citadas en la cobertura del caso sitúan en aproximadamente R$ 10.000 millones la posible compensación por inversiones de la concesionaria que aún no hayan sido amortizadas.

Ese monto no está decidido. La cifra final dependerá de la evaluación administrativa y de los términos de una posible terminación anticipada.

El reemplazo tampoco está resuelto. El propio Gobierno tiene dificultades para encontrar en poco tiempo una empresa dispuesta a asumir la operación. La continuidad del servicio es el problema operativo central.

Una recomendación contra Enel no garantiza una transición inmediata. Tampoco define quién administraría la red.

La defensa de Enel

Enel cuestiona el procedimiento. La empresa sostiene que cumple las metas previstas en el contrato. También afirma que mejoró su respuesta ante eventos climáticos extremos y plantea que existen problemas jurídicos y procesales en el análisis de la caducidad.

La concesionaria dice que sus indicadores regulatorios de frecuencia y duración de las interrupciones están dentro de las metas exigidas. Esa posición choca con el impacto político y social de los apagones registrados desde 2023. El material disponible no permite anticipar cuál de las dos lecturas prevalecerá en la evaluación final.

El Gobierno debe resolver dos asuntos al mismo tiempo. Tiene que exigir resultados a una empresa que presta un servicio esencial. También debe evitar que una salida anticipada deje sin operador a una red que abastece a millones de inmuebles.

La Aneel puede recomendar el fin del contrato. El Ministerio de Minas y Energía tendrá que valorar la prueba regulatoria, la compensación económica y la capacidad de reemplazo.

La decisión más importante llegará después de la votación. El Gobierno federal deberá determinar si existe una transición viable sin poner en riesgo la continuidad eléctrica.

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