Santa Fe Bio, sociedad integrada en partes iguales por YPF y Essential Energy Holdings, avanza por etapas con la reconversión del complejo de San Lorenzo para producir combustibles renovables. El entendimiento con TotalEnergies podría respaldar la futura comercialización, aunque todavía figura como una negociación de compra a largo plazo y no como un contrato cerrado.
La información difundida por YPF el miércoles 7 de octubre ubica al complejo de San Lorenzo en una etapa de ingeniería y búsqueda de financiamiento. Santa Fe Bio calcula una inversión superior a USD 400 millones, aunque publicaciones posteriores elevaron la cifra hasta unos USD 500 millones sin explicar la diferencia. La planta proyectada produciría unas 170.000 toneladas anuales de combustible sostenible para aviación y HVO, sobre todo para mercados internacionales.
Un contrato para financiar el proyecto
Santa Fe Bio pertenece en partes iguales a YPF y Essential Energy Holdings. La sociedad nació a fines de 2024 y organizó la reconversión de San Lorenzo por etapas. En la presentación inicial, informó un acuerdo de compraventa con TOTSA TotalEnergies Trading SA por la producción futura de la planta santafesina. La empresa vinculada con TotalEnergies compraría la mayor parte de los volúmenes mediante un compromiso de largo plazo y tendría un derecho de preferencia sobre el resto de la producción.
El entendimiento no significa que la planta ya produzca. Su aporte está en ofrecer una referencia comercial para una instalación que todavía se encuentra en proyecto. Según YPF, ese respaldo busca facilitar el desarrollo y el financiamiento bajo un esquema de Project Finance. También permite avanzar con las próximas etapas de ingeniería.
La actualización publicada en octubre de 2026 presenta el vínculo con TotalEnergies de otra manera: habla de una negociación por un posible acuerdo de compra de SAF a largo plazo, no de un contrato final confirmado. La diferencia importa. El proyecto tiene un comprador potencial y una referencia comercial, pero la decisión definitiva de inversión, la estructura contractual y el cierre financiero aún requieren nuevas instancias.
Santa Fe Bio fue creada por YPF y Essential Energy Holdings sobre una base paritaria para desarrollar por etapas la reconversión del complejo de San Lorenzo en una instalación de combustibles renovables.
El modelo busca que los ingresos futuros de la iniciativa sostengan buena parte del financiamiento. En este caso, la venta anticipada ofrece una base comercial para evaluar la reconversión industrial, pero el material disponible no indica que la obra principal haya comenzado ni fija una fecha de puesta en funcionamiento. Santa Fe Bio también analiza la posibilidad de incorporar el proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Qué producirá San Lorenzo
La futura biorrefinería elaborará SAF y HVO. El SAF es un combustible para aviones y forma parte de las alternativas que distintos mercados incorporan para reducir las emisiones del transporte. El HVO, sigla en inglés de aceite vegetal hidrotratado, se orienta principalmente al transporte terrestre.
La capacidad estimada suma unas 170.000 toneladas anuales entre ambos combustibles. Se trata de una proyección, no de un resultado operativo. La mayor parte de esos volúmenes tendría como destino los mercados externos y TOTSA TotalEnergies Trading SA aparece como comprador potencial de la porción principal. Una versión anterior del proyecto contemplaba procesar aproximadamente 170.000 toneladas de materia prima por año y comenzar las operaciones hacia fines de 2029.
La primera etapa, que se encontraba en ejecución, incluye una unidad de pretratamiento de materias primas con capacidad de hasta 250.000 toneladas anuales. También prevé modernizar tanques, depósitos e infraestructura logística. La información disponible no detalla cuánto SAF y cuánto HVO produciría la planta. Tampoco precisa las materias primas definitivas, los permisos necesarios ni el cronograma completo de construcción.
La reconversión de un complejo industrial
El plan reutilizaría el histórico establecimiento de San Lorenzo. Su capacidad original de refinación fue estimada en unos 37.600 barriles diarios. La reconversión cambiaría el perfil del complejo: la instalación pasaría a producir SAF para aviones y HVO para vehículos terrestres, en lugar de concentrarse exclusivamente en el procesamiento tradicional de hidrocarburos.
YPF ubica la iniciativa dentro de su estrategia para ampliar la actividad en nuevos negocios energéticos y aprovechar la capacidad argentina frente a una demanda internacional creciente. La empresa relacionó el proyecto con inversiones, empleo, exportaciones y desarrollo en el país, pero no difundió cifras específicas para cada uno de esos efectos.
TotalEnergies aporta un posible canal comercial hacia mercados que incorporan combustibles sostenibles para aviación. La compañía francesa fijó como meta producir más de 500.000 toneladas de SAF por año hacia 2028. Esa meta ayuda a entender su posible interés en sumar proveedores y volúmenes, aunque por sí sola no confirma el cierre de un acuerdo con Santa Fe Bio.
La iniciativa también encaja en la búsqueda de YPF de ampliar su cartera energética más allá de los negocios tradicionales. El antecedente digital de la empresa muestra otra línea de diversificación tecnológica relacionada con la operación energética. San Lorenzo enfrenta una condición distinta: necesita una reconversión industrial y una colocación exportadora de largo plazo.
Lo que todavía no está definido
El anuncio original confirmó una relación comercial entre Santa Fe Bio y TOTSA TotalEnergies Trading SA. Las publicaciones posteriores describen el entendimiento como una negociación por un posible contrato de compra de SAF. Ninguna de esas referencias permite afirmar que la biorrefinería esté construida, que haya comenzado a producir o que la inversión total ya se haya desembolsado. La obra sigue presentada como futura y la producción, como estimada.
Tampoco se informó el plazo definitivo de ejecución, la estructura final del financiamiento, el detalle completo de las etapas de ingeniería ni una fecha confirmada para el inicio de operaciones. Los datos disponibles permiten ubicar el proyecto, identificar a sus socios y conocer el rango de inversión, la capacidad estimada y el destino comercial. Todavía no permiten medir su efecto real sobre el empleo, las exportaciones o la actividad industrial de San Lorenzo.
En el sector, el proyecto muestra que la transición energética también depende de contratos de compra y mercados externos. Su valor inmediato está en reducir la incertidumbre comercial de una iniciativa calculada primero en más de USD 400 millones y después cercana a USD 500 millones. El siguiente paso será convertir esa previsibilidad en ingeniería terminada, financiamiento cerrado y una planta operativa. Project Finance vincula principalmente el repago con los ingresos futuros del proyecto. Por eso, un acuerdo comercial fortalece la base financiera, pero no garantiza la construcción ni la producción.