El IEEA de San Luis Potosí acompaña a adultos mayores, incluso de más de 100 años, en la conclusión de la educación básica en municipios como Tancanhuitz.
En Tancanhuitz, San Luis Potosí, un hombre de 101 años sigue yendo a clases. No es un caso aislado. El Instituto Estatal de Educación para Adultos (IEEA) lo confirmó y lo acompaña. José Luis Castro Castillo, titular del IEEA, lo explicó con claridad: los programas públicos de alfabetización y terminalidad escolar llegan a personas de todas las edades. Aquí, la edad no es un límite.
Quiénes estudian y hasta cuándo
El IEEA atiende a personas desde los 15 años. La mayoría de quienes terminan la educación básica tiene entre 30 y 70 años. Pero hay más. El hombre de 101 años en Tancanhuitz no es el único caso fuera de lo común. Una persona de 75 años también recibió su certificado hace poco. Los datos oficiales lo muestran: cerca del 30% de los estudiantes son adultos mayores. La demanda sigue fuerte en este grupo.
Alcance social y territorial
Los programas de educación básica para adultos en San Luis Potosí llegan a más que solo adultos mayores en zonas rurales. También alcanzan a personas privadas de la libertad en los Ceresos de La Pila y Tancanhuitz, al centro penitenciario para mujeres y a comunidades indígenas. El abanico es amplio. La política educativa provincial cubre perfiles y realidades muy distintas.
Retos y permanencia
Terminar la escuela siendo adulto mayor no es fácil. Hay que adaptar materiales y acompañar de cerca. El caso de Tancanhuitz se suma a otros en México donde la permanencia y el egreso en la educación básica se siguen de cerca. Así lo muestran reportes previos sobre Jalisco. La continuidad de estos programas depende de la coordinación entre organismos estatales y la demanda social. La educación no tiene edad.
En San Luis Potosí, 87,673 personas son analfabetas (3.92%), 151,862 no concluyeron primaria (6.8%) y 314,271 no terminaron secundaria (14.06%), según un reporte local de septiembre de 2026.
La educación básica para adultos en México está regulada por organismos estatales y federales. Hay clases presenciales y a distancia, según la zona. Terminar la primaria o secundaria permite obtener certificados oficiales. Son necesarios para trámites laborales y sociales. Para los adultos mayores, participar en estos programas ayuda a la inclusión social y al ejercicio de derechos. Pero aún hay brechas de acceso y diferencias entre regiones. Se necesitan políticas constantes y adaptadas a cada realidad.
Según la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, el promedio de escolaridad en San Luis Potosí subió de 9.6 años en 2020 a 10.1 en 2025. El analfabetismo bajó de 5.0% a 4.0%. Hay avances claros en la cobertura educativa estatal.