El Ministerio de Salud de Chile detectó aflatoxinas en un lote de maní tostado sin sal marca Cuisine & Co y recomendó no consumirlo, mientras avanza el retiro del producto y se evalúan riesgos para la salud pública.
El Ministerio de Salud de Chile informó el 30 de julio de 2026 la detección de aflatoxinas en un lote específico de maní tostado sin sal de la marca Cuisine & Co, en el marco del programa de Vigilancia Nacional de Micotoxinas. El hallazgo se produjo tras un muestreo realizado por la Seremi de Salud de la Región de La Araucanía y el posterior análisis en el laboratorio de la Seremi de Salud de la Región Metropolitana. La medida afecta al lote 103969, envasado por Agroindustrial Las Tres Erres SPA, con fecha de elaboración del 31 de marzo de 2026 y vencimiento el 30 de septiembre de 2026.
Alcance de la alerta alimentaria
La autoridad sanitaria recomendó a la población abstenerse de consumir el producto involucrado si lo tiene en su domicilio. Además, se dispuso el retiro inmediato del lote afectado de los puntos de venta y se iniciaron acciones de fiscalización para verificar el cumplimiento de la medida. El Ministerio de Salud aclaró que la alerta se limita exclusivamente al lote identificado y no afecta a otros productos de la misma marca o empresa, salvo que se detecten nuevos incumplimientos.
Riesgos sanitarios y antecedentes técnicos
Las aflatoxinas son compuestos tóxicos producidos por hongos del género Aspergillus, que pueden desarrollarse en alimentos de origen vegetal bajo condiciones de humedad y temperatura elevadas. La aflatoxina B1 es la más frecuente y se asocia a efectos cancerígenos en humanos, especialmente en hígado y vesícula biliar, cuando la exposición es prolongada. Si bien los casos de intoxicación aguda son poco frecuentes, la presencia de estas toxinas en frutos secos y cereales representa un riesgo para la salud pública, motivo por el cual existen límites regulatorios estrictos en Chile y otros países de la región.
Medidas oficiales y seguimiento
El Ministerio de Salud continuará monitoreando la situación y actualizando la información a través de sus canales oficiales. Las acciones incluyen la fiscalización de establecimientos, el seguimiento de eventuales casos asociados y la coordinación con otras autoridades sanitarias. La cartera recordó que la vigilancia de micotoxinas es una política permanente para reducir riesgos alimentarios y proteger a la población. En el contexto regional, la gestión de alertas alimentarias es comparable a la respuesta ante fenómenos meteorológicos, como la reciente advertencia por tormentas eléctricas en Venezuela, donde la comunicación oficial y la prevención resultan claves para minimizar impactos.
La emisión de una alerta alimentaria implica la identificación de un riesgo sanitario concreto y la adopción de medidas preventivas antes de que se registren daños comprobados en la población. En estos casos, la autoridad competente debe informar de manera transparente, delimitar el alcance de la medida y garantizar el retiro efectivo del producto afectado. La vigilancia de micotoxinas forma parte de los sistemas de control alimentario y requiere la cooperación entre organismos nacionales y regionales para asegurar la inocuidad de los alimentos.