El IMCO colocó a Puebla en el último lugar del país en satisfacción con la educación pública obligatoria. El resultado contrasta con Sonora y Colima y coincide con otros rezagos estatales en escolaridad.
Solo 58% de la población en Puebla expresó una valoración positiva de la educación pública obligatoria, según un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) basado en datos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG).
La cifra es la más baja entre las entidades comparadas. A nivel nacional, la satisfacción ronda siete de cada diez personas. Puebla quedó por debajo de ese promedio.
La diferencia es clara.
El último lugar estatal
Morelos aparece justo por encima de Puebla, con 60% de satisfacción. La distancia entre ambos estados es de apenas dos puntos porcentuales.
Sonora registró el resultado más alto, con 82%. Colima quedó después, con 81%. Entre Sonora y Puebla hay una brecha de 24 puntos porcentuales. La percepción del servicio educativo cambia de forma marcada entre los estados.
En Puebla, el promedio de escolaridad de la población de 15 años y más fue de 9.74 años, por debajo del promedio nacional de 10.27 años; el estado ocupó el lugar 26 entre las 32 entidades.
Qué mide la encuesta
El indicador no es una evaluación completa del sistema educativo. Tampoco mide por sí solo los aprendizajes, la infraestructura o el desempeño docente.
La ENCIG recoge la percepción de la población sobre los servicios de educación pública obligatoria en primaria, secundaria y bachillerato. Por eso, el 58% representa satisfacción ciudadana. No es una tasa de cobertura ni un resultado académico.
La encuesta permite comparar entidades. El material disponible no desglosa el resultado de Puebla por nivel educativo, territorio o condición socioeconómica.
La diferencia entre percepción y resultados educativos importa. Los datos de escolaridad y asistencia difundidos con información del INEGI describen el acceso y las trayectorias dentro del sistema. La ENCIG recoge la opinión de la población sobre los servicios públicos.
Una baja satisfacción no demuestra por sí misma un determinado nivel de aprendizaje. Sí muestra una percepción desfavorable que requiere atención institucional.
Es un dato de opinión.
Los rezagos que acompañan
El resultado aparece junto con otros indicadores desfavorables para Puebla. El IMCO colocó al estado en el puesto 24 del Índice de Competitividad Estatal. También señaló el bajo grado de escolaridad como uno de los principales desafíos de la región Centro.
Entre las personas de 25 años y más, Puebla registra un promedio de 9,1 años de escolaridad. En ese rubro ocupa la posición 24 a nivel nacional. Además, 24% de ese grupo cuenta con educación técnica o superior.
Estos datos no explican por sí solos la percepción registrada por la ENCIG. Sí muestran que la satisfacción convive con brechas estructurales de formación.
La información más reciente sobre la población de 15 años y más ubica el promedio estatal en 9.74 años. El promedio nacional es de 10.27 años. Puebla ocupa el lugar 26 entre las 32 entidades.
Esta referencia usa una medición y un grupo de edad distintos de los datos citados por el IMCO. Aun así, apunta en la misma dirección: Puebla mantiene un rezago relativo en escolaridad.
A nivel nacional, la asistencia escolar mejoró frente a 2020. Entre los niños de 3 a 5 años pasó de 61.9% a 70.4%. En el grupo de 6 a 14 años subió de 92.7% a 96%.
Las cifras muestran avances nacionales en acceso o asistencia. No cambian por sí solas la posición de Puebla en satisfacción. Tampoco permiten atribuirle un resultado específico al estado.
La desigualdad educativa tiene más de una dimensión. La brecha docente muestra diferencias relacionadas con el nivel educativo y con las condiciones de quienes trabajan en las escuelas.
La respuesta institucional
En mensajes públicos de septiembre de 2026, la Secretaría de Educación Pública de Puebla sostuvo que garantiza una educación de calidad y administra los servicios educativos. Esa ha sido parte de su comunicación institucional.
El posicionamiento pone el foco oficial en la gestión y la calidad del sistema. No estuvo acompañado de una reacción específica al resultado de 58% difundido en el análisis de satisfacción.
Las publicaciones independientes disponibles mantienen el tema educativo en la agenda por los rezagos regionales. No se identificó una refutación oficial detallada. Tampoco una explicación pública específica sobre los factores que llevaron a Puebla al último lugar del indicador del IMCO.
Qué queda abierto
El informe define la posición relativa de Puebla, pero no explica qué factores provocaron la baja satisfacción. Tampoco detalla qué medidas podrían modificarla.
El material disponible no presenta una evaluación causal entre los años de escolaridad, el acceso a educación técnica o superior y la percepción del servicio.
La conclusión es concreta: Puebla combina el menor nivel de satisfacción con la educación pública obligatoria con posiciones rezagadas en escolaridad y competitividad estatal.
El dato no permite atribuir responsabilidades específicas ni anticipar resultados futuros. Sí fija una prioridad para el debate público: saber qué ocurre en la primaria, la secundaria y el bachillerato para que la valoración llegue apenas a 58%.
La ENCIG es una encuesta de percepción. Recoge las opiniones de la población durante un período determinado y las organiza para comparar entidades.
No sustituye los registros administrativos ni las evaluaciones de aprendizaje. Su utilidad en este caso consiste en mostrar cómo se valora el servicio público y dónde es mayor la distancia entre estados.