El yacimiento offshore Sea Lion, frente a las Islas Malvinas, quedó paralizado por orden judicial. La Justicia exige una evaluación ambiental, mientras el campo supera en reservas a varios yacimientos neuquinos, aunque sigue lejos de Vaca Muerta.
El proyecto petrolero Sea Lion, a 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, está parado. La Justicia Federal de Río Grande ordenó suspender todas las obras y pidió una evaluación de impacto ambiental. La medida, dictada el 16 de septiembre de 2026, prohíbe perforaciones, instalación de infraestructuras submarinas, construcción portuaria y el inicio de la producción. Nada puede avanzar hasta que el organismo argentino competente complete la evaluación ambiental, según medios internacionales.
La jueza Mariel Borruto, responsable de la resolución, exigió a Navitas Petroleum y Rockhopper que entreguen en 10 días información detallada sobre el estado del proyecto. Deben informar sobre contratistas, financiamiento, aseguradoras y estudios ambientales hechos hasta ahora. El objetivo es transparentar el avance y asegurar que se cumpla la normativa ambiental vigente.
De acuerdo con una auditoría citada por Infobae, Sea Lion tiene 232 millones de barriles de reservas probadas. Esto equivale al 12,7% de las reservas probadas de Vaca Muerta, que suma 1.825 millones de barriles. Aun así, Sea Lion supera a la mayoría de los yacimientos individuales de la formación neuquina. Solo Loma Campana-LLL, con 317 millones de barriles, lo supera. La Amarga Chica, con 224 millones, queda por debajo. Otros campos como Bajada del Palo Este, Loma Campana, Cruz de Lorena y Sierras Blancas tienen cifras mucho menores.
La medida judicial dictada por el tribunal federal de Río Grande prohíbe toda actividad de perforación, instalación submarina, construcción portuaria y producción en el proyecto Sea Lion hasta que se complete la evaluación ambiental por parte de la autoridad argentina.
La diferencia crece si se miran los recursos descubiertos, que suman reservas y recursos contingentes. En este punto, Sea Lion llega a 1.017 millones de barriles. Así, supera a todos los yacimientos individuales analizados de Vaca Muerta: Loma Campana-LLL tiene 582 millones y La Amarga Chica, 505 millones. Pero si se considera el total de recursos prospectivos, Vaca Muerta mantiene una ventaja clara, con 30.172 millones de barriles frente a los 2.811 millones estimados para Sea Lion.
Plan de desarrollo y etapas previstas
Navitas Petroleum opera el proyecto Sea Lion con el 65% de participación. Rockhopper Exploration tiene el 35% restante. En diciembre de 2025, ambas empresas anunciaron la decisión final de inversión para las primeras fases. El plan prevé perforar más de 60 pozos submarinos en cuatro etapas, con una inversión total estimada en 3.900 millones de dólares.
La primera fase conectará 11 pozos a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga. El objetivo es obtener el primer petróleo en marzo de 2028. Esta etapa inicial requiere 1.800 millones de dólares y apunta a una producción máxima de entre 50.000 y 55.000 barriles diarios. Después, el desarrollo incluye nuevas perforaciones y la instalación de una segunda plataforma flotante en el área central del yacimiento.
Obstáculos judiciales y regulatorios
La orden judicial no implica que las empresas sean responsables de un daño. Es una medida preventiva y seguirá vigente hasta que termine la evaluación ambiental o haya una nueva resolución. La jueza aclaró que la efectividad de la medida depende de la cooperación internacional y de cómo actúen las compañías. Por eso, la disposición es relevante jurídicamente, pero no se cumple de forma automática.
Al mismo tiempo, el gobierno argentino aumentó la presión sobre las empresas ligadas al proyecto Sea Lion. El presidente Javier Milei presentó un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra actividades hidrocarburíferas en las islas. Además, se iniciaron procesos sancionatorios contra al menos 60 empresas y personas vinculadas a la exploración offshore en la zona, según reportó Reuters. Sin embargo, Navitas Petroleum y Rockhopper afirman que sus licencias, otorgadas por el gobierno de las Islas Malvinas, siguen vigentes y no esperan que las acciones del Ejecutivo argentino frenen el desarrollo.
En el contexto de los recursos estratégicos en América del Sur, el caso Sea Lion se suma a otros procesos judiciales y regulatorios que afectan la explotación de hidrocarburos en la región. Esto también se vio en el análisis reciente sobre la actividad sísmica en Colombia y su impacto en la industria energética.
Alcance de la evaluación ambiental
La exigencia de una evaluación de impacto ambiental busca analizar los posibles efectos del desarrollo offshore sobre el ecosistema marino y las actividades económicas relacionadas. Este proceso, habitual en proyectos grandes, requiere estudios técnicos, consulta a organismos competentes y, en algunos casos, instancias de participación pública. Hasta que se cumplan estos pasos, las obras siguen suspendidas por orden judicial.
La evaluación de impacto ambiental es una herramienta clave para identificar, prevenir y mitigar los efectos negativos de proyectos productivos sobre el ambiente y la sociedad. En Argentina, es obligatoria para emprendimientos de alto riesgo o gran escala, y su aprobación es condición para habilitar obras y actividades. La intervención judicial en Sea Lion refuerza la importancia de este mecanismo para asegurar el cumplimiento de la normativa ambiental y proteger los intereses públicos en zonas sensibles.