El fenómeno El Niño, en su fase más intensa según la NOAA, modificará los patrones de temperatura y lluvias en Estados Unidos durante el invierno, con efectos diferenciados entre el sur y el norte del país.
El fenómeno climático El Niño, actualmente en una de sus fases más intensas registradas, tendrá consecuencias directas sobre el invierno en Estados Unidos, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). El organismo informó que las temperaturas del océano Pacífico ecuatorial superan los promedios históricos, lo que genera alteraciones en la atmósfera y modifica los patrones meteorológicos a escala global. Para el invierno 2026, se prevé que la influencia de El Niño sea especialmente marcada en distintas regiones del país.
Pronóstico oficial para el invierno
De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de la NOAA, el período comprendido entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 estará caracterizado por temperaturas superiores a lo habitual en la franja norte de Estados Unidos, que abarca desde el noroeste del Pacífico hasta el medio oeste. En contraste, el sur del país experimentará condiciones más húmedas y frescas, con mayor probabilidad de tormentas y precipitaciones. Estas proyecciones se basan en datos satelitales y registros históricos, que muestran anomalías en la temperatura superficial del mar y permiten anticipar tendencias con varios meses de antelación.
Diferencias regionales y riesgos asociados
El desplazamiento de la corriente en chorro hacia el sur, típico de los episodios de El Niño, favorece la llegada de sistemas de tormentas al sur de Estados Unidos, incrementando la frecuencia de lluvias y la posibilidad de eventos de nieve, aguanieve o lluvia helada en el sureste y las llanuras del sur. En el norte, en cambio, se espera un invierno más seco y cálido, lo que podría reducir la acumulación de nieve. Además, la NOAA advierte que el riesgo de tormentas eléctricas severas aumentará en Florida durante el invierno, mientras que en otras zonas de la costa del Golfo la actividad será menor a la habitual.
Factores adicionales y limitaciones de los pronósticos
Si bien la intensidad de El Niño incrementa la probabilidad de que se cumplan estos patrones, la NOAA aclara que no garantiza impactos extremos en todos los casos. El calentamiento global, impulsado por la contaminación de combustibles fósiles, también incide en la tendencia a inviernos más cálidos y en la disminución de las nevadas, fenómeno documentado por Climate Central. Desde 1970, las precipitaciones de nieve han disminuido en casi dos tercios del territorio estadounidense. La combinación de temperaturas elevadas y menor humedad en el norte podría limitar aún más la formación de nieve, mientras que el sur enfrentará desafíos asociados a lluvias intensas y posibles inundaciones.
Contexto regional y antecedentes recientes
El seguimiento de fenómenos climáticos extremos en América, como las olas de calor y las sequías en Brasil, permite comprender la magnitud de los cambios que pueden producirse en distintos países ante la presencia de El Niño. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Meteorología de Brasil advirtió recientemente sobre condiciones de sequía y temperaturas elevadas en varias regiones, mientras el sur enfrenta lluvias intensas, según se informó en un reporte sobre alertas meteorológicas en Brasil. Estos antecedentes refuerzan la importancia de los pronósticos y la preparación ante escenarios climáticos variables.
El Niño es un ciclo climático natural que se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial y su impacto en la atmósfera. Su seguimiento es fundamental para anticipar riesgos y planificar respuestas en sectores como la agricultura, la gestión de recursos hídricos y la protección civil. Los pronósticos oficiales se actualizan periódicamente y deben interpretarse considerando tanto la variabilidad natural como los efectos del cambio climático.