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Cox traslada su sede para las Américas a Panamá y redefine su estrategia regional

Camila Suárez Analista de políticas públicas Agencia La Provincia

Por Camila Suárez

Cox eligió Panamá como base de su dirección regional para América y anunció inversiones por más de 7.000 millones de dólares en proyectos de agua y energía en varios países latinoamericanos.

Cox ha decidido instalar su sede regional para las Américas en Panamá, un cambio que modifica la estructura de la compañía y la gestión de sus inversiones en infraestructura de agua y energía en América Latina. El grupo anunció un plan de inversión de más de 7.000 millones de dólares (6.068 millones de euros), con el objetivo de acercar la toma de decisiones a los países donde concentra la mayor parte de sus activos y proyectos. Según cifras oficiales, estas operaciones representan cerca del 95% de su actividad global.

Reorganización y gestión regional

Con el traslado de la dirección regional a Panamá, parte del equipo ejecutivo de Cox trabajará más cerca de los activos, clientes, organismos multilaterales y entidades financieras vinculadas a los proyectos en la región. La dirección corporativa global y la gestión de la Service Co seguirán en España, mientras que la coordinación regional de la Asset Co -la división que agrupa concesiones y activos de agua, generación y transmisión energética- se centralizará en Panamá. El presidente ejecutivo, Enrique Riquelme, alternará su actividad entre ambos países.

La empresa ya tiene presencia operativa en Ciudad de Panamá y considera al Arco Central -que incluye Panamá, Guatemala, Colombia y Ecuador- como una de sus seis áreas de negocio prioritarias. Esta reorganización llega después de la compra de Iberdrola México por 4.200 millones de dólares, operación que situó a Cox entre los cinco mayores generadores de electricidad en México y como principal proveedor para grandes consumidores industriales.

Proyectos e inversiones confirmadas

El plan de inversiones de Cox abarca proyectos en México, Panamá, Guatemala y Brasil. En México, la desaladora de Rosarito supone una inversión de 304 millones de dólares en su primera fase, con una capacidad inicial de 2.200 litros por segundo y un diseño final pensado para abastecer a cerca de dos millones de habitantes de Tijuana y Playas de Rosarito. En Panamá, el contrato para el proyecto eólico Santa Cruz Wind supera los 350 millones de dólares y prevé el suministro de 5,22 TWh de electricidad renovable durante 20 años.

Cox ha confirmado la creación de un centro regional para América en Panamá, mientras que la sede global y la Service Co permanecen en España, y la Asset Co regional coordinará los proyectos en Latinoamérica.

En Guatemala, Cox desarrolla un proyecto de generación y almacenamiento con baterías por 126 millones de dólares, que contará con 76 MW de generación y 27 MW de potencia adjudicada, bajo un contrato de suministro a 15 años. Además, la empresa avanza en dos plantas solares en ese país. En Brasil, la línea de transmisión Itararé II-Capão Bonito, de 104 kilómetros, entró en operación en septiembre, con una inversión de 62 millones de euros y una concesión de 30 años. La plataforma brasileña de Cox ya supera los 2.500 kilómetros de líneas de transmisión y siete subestaciones en seis estados.

Impacto territorial y estructura financiera

La instalación de la sede regional en Panamá responde a la necesidad de acelerar la gestión de la Asset Co y de acercar la toma de decisiones a los mercados donde Cox concentra su crecimiento. México mantendrá la gestión específica de sus activos, mientras que España conservará la dirección global. El grupo cerró el primer semestre de 2026 con ingresos de 1.243 millones de euros, 2,5 veces más que en el mismo periodo del año anterior, impulsado por la integración de los activos mexicanos. En septiembre, Cox Asset México completó una emisión de 800 millones de dólares de capital híbrido en el mercado estadounidense, destinada principalmente a refinanciar el préstamo puente de 733 millones de dólares utilizado para la compra de Iberdrola México, lo que permitió fortalecer su balance financiero (detalle de la operación).

La elección de Panamá como centro regional también busca facilitar la relación con administraciones públicas, organismos multilaterales y entidades financieras, en un contexto donde la competencia por inversiones en infraestructura energética y de agua es cada vez más relevante para los países latinoamericanos. En este sentido, la estrategia de Cox se diferencia de otros actores del sector, como se analizó en un análisis previo sobre la expansión de empresas energéticas en la región.

Limitaciones y perspectivas

Aunque el plan de inversiones de Cox supera los 7.000 millones de dólares y abarca proyectos en varios países, la información disponible corresponde a anuncios y contratos adjudicados. No todos los proyectos han alcanzado su etapa final de ejecución o funcionamiento regular. Las cifras informadas se refieren a montos totales de inversión, contratos de suministro y capacidades proyectadas, pero la concreción de cada obra dependerá de los plazos administrativos, regulatorios y de financiamiento en cada país.

La reorganización entre España, Panamá y México establece una estructura corporativa que busca responder a la complejidad de operar en mercados con marcos regulatorios y necesidades de infraestructura diferentes. La coordinación regional desde Panamá permitirá a Cox ajustar su estrategia según las condiciones locales y la evolución de la demanda de servicios públicos en América Latina.

La figura de la Asset Co, central en la estrategia de Cox, agrupa los activos y concesiones que generan ingresos recurrentes, mientras que la Service Co concentra las actividades de ingeniería, construcción, operación y mantenimiento. Esta distinción ayuda a entender cómo las empresas del sector estructuran su presencia en distintos países y cómo se financian los proyectos de infraestructura a largo plazo. La emisión de capital híbrido y la refinanciación de deuda, como las realizadas por Cox en México, son mecanismos habituales para sostener inversiones de gran escala en el sector energético y de agua.

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