El grupo Cox avanza con la construcción de la desaladora de Rosarito en Baja California, un proyecto que busca ampliar la infraestructura hídrica y energética en México y la región, con inversiones superiores a 7.000 millones de dólares.
La planta desalinizadora de Rosarito, en Baja California, es el proyecto más reciente de Cox en su expansión por América Latina. El grupo, dedicado al sector del agua y la energía, planea que esta instalación sea la mayor de su tipo en la región. El objetivo es reforzar el suministro de agua en una zona donde la escasez y la demanda siguen creciendo.
Inversión y alcance del proyecto
La obra en Rosarito forma parte de un plan de inversiones de más de 7.000 millones de dólares en proyectos de agua y energía en América Latina. Cox considera a México un mercado clave y mantendrá la gestión de sus activos en el país tras la adquisición de Iberdrola México, prevista para abril de 2026. La decisión de construir la desaladora responde a la necesidad de aumentar la capacidad de abastecimiento en una región con problemas estructurales de agua.
La empresa ha vinculado la desaladora de Rosarito a una estrategia regional más amplia, describiéndola como un proyecto "llamado a ser la más grande de América Latina". En el presupuesto federal de México para 2027, la planta tiene una asignación de 2.000 millones de pesos, la misma cifra que otro gran proyecto hídrico en Oaxaca, lo que muestra su peso a nivel nacional.
El proyecto está pensado para abastecer de agua potable a Tijuana y Playas de Rosarito mediante tecnología de ósmosis inversa. Según informes especializados sobre infraestructura hídrica en México, la iniciativa cobra relevancia en un momento en que Baja California enfrenta cada vez más presión sobre su red de agua. En septiembre de 2026, por ejemplo, Ensenada sufrió cortes y baja presión debido a trabajos en la planta "Aguas de Ensenada".
Cox reorganizó su negocio en América para usar Panamá como centro regional, y esa estructura apoyará proyectos en México, Brasil, Panamá y Guatemala, coordinando inversiones superiores a 7.000 millones de dólares.
Democrata, Medio especializado
Expansión regional y sede en Panamá
Como parte de su estrategia, Cox establecerá su sede para América Latina en Panamá. Desde allí, coordinará el desarrollo y la gestión de sus principales proyectos e inversiones en la región, incluidos los activos que sumará tras la compra de Iberdrola México. La empresa destaca la ubicación y conectividad de Panamá como factores clave para centralizar decisiones y fortalecer la relación con instituciones financieras y organismos multilaterales. El presidente ejecutivo, Enrique Riquelme, trasladará parte de su actividad a Panamá para liderar la expansión desde la región.
Proyectos energéticos en América Latina
Además de la desaladora en México, Cox impulsa proyectos energéticos en otros países latinoamericanos. En Brasil, la compañía puso en marcha su primera concesión de transmisión eléctrica, que suma más de 1.500 kilómetros de líneas y subestaciones de alta tensión. En Panamá, obtuvo un contrato de suministro de energía eólica a largo plazo, y en Guatemala desarrolla proyectos de generación renovable y almacenamiento energético. Estas iniciativas buscan responder a la demanda de energía limpia y a la modernización de la infraestructura en la región.
Desafíos y contexto regional
La apuesta de Cox por ampliar su presencia en infraestructura de agua y energía se da en un contexto donde la escasez hídrica y la transición a fuentes renovables son retos centrales para los países latinoamericanos. Coordinar proyectos desde Panamá permite una gestión más cercana a los mercados y a los actores institucionales. La experiencia de otras empresas energéticas de la región, como se analiza en este informe, muestra que la competencia y la integración regional siguen siendo factores clave para el desarrollo de grandes obras.
La construcción de una planta desalinizadora de gran escala implica etapas técnicas, regulatorias y financieras que pueden extenderse durante años. Estos proyectos requieren autorizaciones ambientales, acuerdos de suministro y contratos de operación a largo plazo. La gestión de activos tras adquisiciones, como la de Iberdrola México por parte de Cox, suele depender de aprobaciones regulatorias y de la integración de equipos técnicos y administrativos. La instalación de sedes regionales en países como Panamá responde a la necesidad de coordinar inversiones y operaciones en mercados con marcos regulatorios distintos y demandas crecientes de servicios públicos.