Claudia Sheinbaum recordó los 40 años del movimiento estudiantil del CEU y defendió la libertad de manifestación en México, a pocos días de la conmemoración del 2 de octubre.
Entre 1986 y 1987, estudiantes de la UNAM se organizaron contra tres reformas impulsadas por el entonces rector Jorge Carpizo. Ese episodio volvió al centro de la conferencia mañanera de Claudia Sheinbaum.
La Presidenta defendió el movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) y afirmó que en México existe plena libertad de manifestación. También sostuvo que el gobierno federal no reprime a quienes protestan. Los operativos de seguridad, explicó, buscan prevenir daños cuando se esperan movilizaciones violentas.
Una disputa por la universidad pública
En 2026 se cumplen 40 años de la formación del CEU. Sheinbaum presentó aquel proceso como una victoria estudiantil en defensa del derecho a la educación pública y gratuita en el nivel superior.
La Presidenta participó en ese movimiento cuando era estudiante de la UNAM. Su recuerdo vinculó el aniversario con una discusión que sigue abierta: quién puede acceder a la universidad y bajo qué condiciones.
El CEU surgió dentro de la comunidad estudiantil de la UNAM entre 1986 y 1987. La organización respondió a un paquete de reformas de Jorge Carpizo. El plan incluía un aumento de las cuotas universitarias, restricciones al pase reglamentado del bachillerato a las licenciaturas y exámenes departamentales para evaluar a los alumnos.
Las medidas no se presentan aquí como una reforma aplicada en todos sus términos ni como una política vigente. El dato confirmado por el material es otro: impulsaron la organización estudiantil. Después de una huelga y de movilizaciones masivas, el movimiento frenó las llamadas contrarreformas. Hubo recorridos hacia el Zócalo durante enero y febrero de 1987.
Ese fue el punto central.
En los balances por el aniversario, el CEU aparece como un episodio central de la defensa de la universidad pública y gratuita.
En México hay total libertad de manifestación y el gobierno federal no reprime a nadie por manifestarse.
La libertad de manifestación
El segundo eje de la conferencia fue la libertad de expresión en el país. En el briefing matutino del 28 de septiembre de 2026, Sheinbaum aseguró que existe "total libertad de manifestación". También dijo que ninguna persona es reprimida por el gobierno federal por participar en una protesta.
La declaración llegó a menos de una semana de la conmemoración de la matanza del 2 de octubre. Sheinbaum dijo que las medidas de seguridad anunciadas para las movilizaciones buscan proteger a las personas cercanas y resguardar bienes públicos y privados cuando se anticipan actos violentos.
La diferencia es clara. El gobierno federal presenta la protesta como un derecho. La preparación operativa queda reservada para escenarios de violencia o daño material.
Sheinbaum explicó que los gobiernos estatales y el de la Ciudad de México pueden reforzar la seguridad para evitar afectaciones a personas y bienes cercanos a una manifestación violenta. El material no aporta datos sobre la cantidad de efectivos, los protocolos, las detenciones, los daños ni los resultados operativos.
El aniversario como disputa institucional
La intervención presidencial unió un antecedente universitario con una definición sobre el presente democrático. Sheinbaum fue una de las activistas destacadas del CEU junto con otras figuras políticas, entre ellas Martí Batres, actual director del ISSSTE.
Ese vínculo biográfico explica por qué el aniversario no apareció como una referencia académica aislada. Formó parte de la identidad política de la Presidenta.
En el acto por los 40 años del movimiento, el consejero presidencial Jesús Ramírez Cuevas señaló una de las principales enseñanzas del CEU: las transformaciones sociales requieren organización sostenida y participación democrática.
Desde esa perspectiva, una huelga o una marcha pueden abrir un proceso. Por sí solas, no agotan la disputa política ni garantizan sus resultados.
El movimiento también dejó una discusión concreta sobre quién puede fijar las condiciones de acceso a la universidad y cómo se financia la educación superior. Las tres reformas cuestionadas afectaban las cuotas, los mecanismos de ingreso y la evaluación.
Por eso, la defensa de la gratuidad no fue solo una consigna. Estuvo ligada a decisiones administrativas que podían cambiar la relación entre la UNAM y sus estudiantes.
La lectura del CEU se conecta con otros debates educativos sobre el sentido de la escuela y la universidad. Un análisis educativo previo de Agencia La Provincia abordó las preguntas sobre el acceso y la función de la educación en México sin reducirlas a resultados institucionales.
La afirmación sobre la libertad de manifestación es una posición oficial de la Presidenta. No es un informe independiente sobre todas las protestas del país.
Tampoco se detallaron los criterios para distinguir una manifestación pacífica de una violenta. Quedaron sin explicar los mecanismos de control aplicados por los gobiernos estatales.
El mensaje contiene una tensión política directa. Sheinbaum reivindica una movilización que enfrentó decisiones de una autoridad universitaria. Al mismo tiempo, defiende la preparación estatal ante protestas actuales.
El aniversario del CEU refuerza la legitimidad histórica de la protesta estudiantil. La libertad que la Presidenta declara solo puede sostenerse si las medidas de seguridad protegen a las personas sin convertir la prevención de daños en una restricción general del derecho a manifestarse.