Petropar entregará a Scorpion Oil & Gas información técnica sobre siete bloques en Paraguay. El acuerdo preliminar no confirma inversiones ni perforaciones: cualquier avance dependerá de la adjudicación de un área y de los estudios de prefactibilidad.
El memorando firmado en Nueva York no permite perforar ni fija una inversión inmediata. Scorpion Oil & Gas recibirá datos técnicos sobre siete bloques de Petropar para estudiar su potencial de petróleo y gas en Paraguay. El siguiente paso dependerá de la adjudicación de un bloque y de los estudios de prefactibilidad.
Un acuerdo todavía preliminar
Petropar y la empresa norteamericana suscribieron el documento durante las actividades de negocios organizadas por Paraguay en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas. El entendimiento expresa el interés de Scorpion en participar en la prospección, la exploración y una eventual producción de hidrocarburos dentro de la Ronda Abierta de Petropar.
Por ahora, la empresa recibirá los datos técnicos disponibles sobre las áreas. Con esa información podrá revisar las características geológicas y financieras de los bloques. Después decidirá si presenta una propuesta para avanzar en el proceso.
El memorando no prueba que exista un yacimiento. Tampoco convierte a Scorpion en adjudicataria.
La diferencia entre interés empresarial y compromiso contractual es central. William Wilka, presidente de Petropar, señaló que el monto y el alcance de la inversión surgirán de la propuesta de la firma una vez adjudicado el bloque. Desde el sector público se mencionó una estimación cercana a USD 30 millones para la inversión inicial, pero la estatal no confirmó ese valor.
El acuerdo permite entregar información técnica para que Scorpion evalúe los bloques, pero no implica el inicio inmediato de trabajos de exploración ni de perforación.
Qué trabajos exige la prospección
La prospección deberá comenzar con la revisión de datos históricos, el reprocesamiento y la interpretación de información geofísica. También exigirá una evaluación de impacto ambiental y 500 kilómetros de sísmica 2D, o una tarea equivalente.
La sísmica 2D obtiene imágenes del subsuelo mediante ondas. Esas imágenes ayudan a orientar la búsqueda antes de decidir dónde perforar.
La perforación de pozos corresponde a una etapa posterior de exploración. Por eso, este acuerdo no incluye un pozo iniciado, un descubrimiento confirmado ni una zona específica para intervenir. Petropar tampoco puede precisar qué recursos podrían encontrarse antes de que terminen los estudios técnicos.
Todavía falta ese paso.
Los trabajos solo podrán comenzar después de la adjudicación del bloque y de la firma de un contrato de acuerdo de producción compartida. Ese instrumento fijará las condiciones para ejecutar la prospección y, si los resultados lo justifican, avanzar hacia la exploración.
La eventual producción queda más adelante. Dependerá de resultados que no existían a la fecha del memorando.
El riesgo financiero queda abierto
Petropar dispone de siete bloques para atraer capital internacional. La exploración de hidrocarburos exige recursos elevados antes de saber si existe un resultado comercial.
Una información publicada por ABC Color y atribuida al catastro oficial menciona seis áreas ya otorgadas para exploración. Petropar todavía deberá precisar el número definitivo y la situación administrativa de los bloques.
Según la información difundida por la estatal, Scorpion es la primera empresa extranjera que manifestó interés en esta nueva etapa. Ese interés no equivale a una inversión desembolsada.
La Ronda Abierta Petropar fue lanzada en 2022 como un mecanismo permanente para recibir propuestas sobre bloques de hidrocarburos. Hasta octubre de 2026 no se habían firmado contratos de exploración bajo ese esquema.
Petropar también anunció una licitación internacional para revisar las condiciones, el modelo contractual y el procedimiento de relanzamiento de la ronda. El proceso tiene el número 485831. La fecha límite para presentar ofertas era el 16 de octubre de 2026.
El Chaco concentra buena parte de la expectativa por sus estructuras geológicas similares a zonas con hidrocarburos de Argentina y Bolivia. Esa referencia regional orienta la búsqueda, pero no demuestra que los bloques paraguayos contengan reservas explotables.
El antecedente paraguayo más relevante mencionado es el anuncio de President Energy en 2014 sobre una reserva de crudo en el Chaco. La compañía consideró que podía explotarse económicamente. El proyecto fue abandonado después por falta de financiamiento.
La distancia entre una evaluación técnica y una operación productiva también aparece en otros procesos energéticos de la región. Un antecedente energético regional muestra esa diferencia. En Paraguay todavía no hay datos para comparar reservas, costos o volúmenes con proyectos en producción.
El calendario depende de la adjudicación
El próximo paso no es la perforación. Primero deberán definirse el bloque y el acuerdo de producción compartida.
Solo después podrán ejecutarse las actividades mínimas de prospección y evaluarse sus resultados. El material disponible no informa una fecha para la adjudicación, un bloque elegido por Scorpion ni un cronograma de inversión.
Ese límite importa.
Petropar abrió un canal de evaluación con una empresa extranjera y puede usar el memorando para facilitar el análisis de sus áreas. Aún no consiguió una inversión confirmada ni un resultado geológico.
La decisión dependerá de la calidad de la información, del costo de la exploración y de la propuesta que la firma presente eventualmente ante las autoridades.
Paraguay busca hidrocarburos desde 1944, cuando perforó su primer pozo exploratorio. El principal interés se concentra en el Chaco, una región que ocupa cerca del 60% del territorio nacional.
La complejidad geológica y el alto costo de las campañas han impedido consolidar una producción comercial sostenida. La continuidad de ese objetivo no reduce el riesgo de cada campaña.
El acuerdo con Scorpion muestra un interés concreto por bloques disponibles. No anuncia una nueva producción.
Petropar debería comunicar cuándo termine la prefactibilidad y cuándo exista un contrato firmado. Solo esos hitos permitirán distinguir una oportunidad comercial de una promesa todavía abierta. Por ahora, el valor del memorando está en habilitar el acceso a información y la evaluación de las áreas, no en anunciar petróleo o gas ya encontrados.