Nuevos datos del servicio Copernicus confirman que la temperatura promedio de los océanos, excluyendo las regiones polares, alcanzó 21,1 °C, impulsada por el cambio climático y el fenómeno El Niño, con posibles impactos en el clima y la vida marina.
La temperatura promedio de la superficie de los océanos del planeta, excluyendo las zonas polares, alcanzó el 21,1 °C el 27 de julio de 2026, según datos publicados por el servicio europeo de cambio climático Copernicus. Este valor supera los registros previos de marzo de 2024 y representa un nuevo máximo para esta época del año, en un contexto de calentamiento global sostenido y fortalecimiento del fenómeno El Niño.
Datos y alcance de la medición
El registro informado por Copernicus se basa en mediciones realizadas a 10 metros de profundidad, combinando información de boyas, embarcaciones y satélites para estimar la temperatura global de los mares. Si bien el margen respecto del récord anterior es mínimo, los especialistas destacan que el aumento se produce antes del pico habitual, que suele ocurrir entre marzo y abril, al finalizar el verano austral. El hemisferio sur, con mayor superficie oceánica, influye de manera decisiva en este promedio global.
Factores que explican el aumento
El incremento de la temperatura oceánica responde a la combinación del calentamiento global, atribuido principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero por la actividad humana, y al desarrollo del fenómeno El Niño. Este evento climático natural genera un calentamiento anómalo en el Pacífico tropical, lo que tiende a elevar las temperaturas medias globales. Según especialistas, El Niño aún no alcanzó su máxima intensidad, por lo que se prevé que los valores puedan continuar en ascenso en los próximos meses.
Consecuencias para el clima y los ecosistemas
El calentamiento de los océanos tiene efectos directos sobre el clima mundial, como la intensificación de tormentas, el aumento del nivel del mar y la alteración de los hábitats marinos. Las aguas más cálidas pueden reducir el efecto refrescante de las brisas costeras y favorecer olas de calor en zonas litorales. Además, el aumento de temperatura contribuye a la expansión térmica del agua, lo que incrementa el riesgo de inundaciones costeras y afecta a comunidades vulnerables. En Argentina, el Ministerio de Salud implementó sistemas de monitoreo y prevé el despliegue de hospitales móviles para asistir a la población ante el impacto proyectado de El Niño, como se detalla en una cobertura reciente sobre medidas preventivas ante riesgos de inundaciones.
Limitaciones y perspectivas
Los datos de temperatura oceánica global presentan incertidumbres inherentes a la estimación y al margen de error de los instrumentos, aunque la tendencia al alza es consistente con las observaciones de las últimas décadas. Los científicos advierten que la absorción de más del 90 % del exceso de calor por parte de los océanos agrava la presión sobre los ecosistemas marinos y las comunidades costeras. Se espera que el monitoreo continúe en los próximos meses para evaluar la evolución del fenómeno y sus impactos regionales.
El Niño es un fenómeno climático caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, con repercusiones en los patrones de lluvias, temperaturas y eventos extremos en distintas regiones del mundo. Su intensidad y duración varían en cada ciclo, y su seguimiento es clave para anticipar riesgos y planificar respuestas en los países afectados.