Desde junio de 2024, el Tren Solar de la Quebrada recorrió 42 kilómetros en Jujuy y trasladó a más de 90.000 pasajeros. Sus baterías de litio se cargan con energía solar producida en la provincia.
En junio de 2024 comenzó la explotación comercial del Tren Solar de la Quebrada. Desde entonces, más de 90.000 pasajeros viajaron en la formación. El servicio recorre 42 kilómetros por la provincia de Jujuy y volvió a conectar por ferrocarril a seis localidades de la Quebrada de Humahuaca, después de una interrupción de aproximadamente 30 años.
La formación funciona sin gasoil y sin líneas eléctricas aéreas. Sus baterías de litio almacenan electricidad generada con energía solar local. Por esa combinación, el proyecto es presentado como la primera línea ferroviaria de América Latina que funciona con baterías cargadas mediante energía solar.
Un servicio para seis localidades
El recorrido atraviesa la Quebrada de Humahuaca, un valle que la UNESCO incluyó en la lista del Patrimonio Mundial. El tren sirve a las comunidades y también traslada turistas.
El trazado enlaza seis localidades. La información pública consultada no detalla en todos los casos sus nombres ni identifica por completo al organismo que administra el servicio. Sí confirma el alcance territorial del trayecto y su condición de alternativa ferroviaria frente al transporte impulsado por gasoil.
La pausa duró décadas.
El Tren Solar de la Quebrada recorre 42 kilómetros, conecta seis localidades y funciona con baterías cargadas mediante energía solar andina.
Baterías para un trayecto andino
El tren tiene dos vagones y usa seis baterías de litio. El sistema ofrece una autonomía de entre 100 y 120 kilómetros. Esa distancia supera en más del doble el recorrido que la formación realiza actualmente en cada trayecto informado.
La diferencia entre autonomía y recorrido ayuda a entender el sistema. El tren no necesita gastar toda la energía disponible en una sola ida y vuelta. Cuenta con una reserva mayor que su trayecto actual y recupera parte de la electricidad durante la marcha mediante el frenado regenerativo.
Durante la desaceleración, ese mecanismo convierte parte de la energía producida en carga para las baterías. Además, los puntos de carga rápida permiten reponer energía durante el viaje. Así, la operación no necesita líneas eléctricas aéreas sobre la traza.
La infraestructura que sostiene el recorrido
El modelo reúne generación solar local, seis baterías de litio y estaciones de carga rápida. La formación puede recorrer hasta 120 kilómetros. Su autonomía supera ampliamente los 42 kilómetros del recorrido actual.
El material disponible no informa cuánta energía produce cada punto solar ni cuánto demora cada recarga. Tampoco permite saber cómo se distribuye la carga durante cada trayecto.
La base energética regional está vinculada al parque solar Cauchari, ubicado en Susques. Las publicaciones sobre el proyecto señalan que ese complejo reúne cerca de un millón de paneles y aporta aproximadamente el 70% de la electricidad de Jujuy.
Ese contexto ayuda a explicar cómo un servicio ferroviario aislado de la red de contacto puede abastecer sus baterías con electricidad solar producida en la propia provincia.
Faltan datos operativos.
El material disponible tampoco informa los costos de construcción, el esquema de administración, la cantidad de frecuencias ni la capacidad de cada vagón. Esos datos harían falta para evaluar el costo operativo, la regularidad del servicio y su impacto económico sobre las comunidades conectadas.
La experiencia jujeña forma parte de una discusión latinoamericana sobre el uso de energías renovables en el transporte. Sus resultados no pueden extenderse automáticamente a otros países. El análisis sobre Brasil muestra que la expansión solar también depende de la infraestructura disponible y de las condiciones de operación de cada territorio.
Qué está confirmado
El Tren Solar de la Quebrada comenzó su explotación comercial en junio de 2024. Recorre 42 kilómetros en Jujuy, enlaza seis localidades y transportó a más de 90.000 pasajeros.
También está confirmado que utiliza dos vagones, seis baterías de litio, frenado regenerativo y puntos de carga rápida. El servicio no usa gasoil ni líneas eléctricas aéreas.
Las publicaciones internacionales describen el proyecto como el primero de su tipo en América Latina: una línea ferroviaria de pasajeros operada con material rodante a baterías cargadas con energía solar local, sin consumo de diésel y sin catenaria.
La característica tecnológica se combina con la recuperación de un servicio interrumpido durante aproximadamente tres décadas.
Aún no hay una evaluación de emisiones. Tampoco existe en el material una comparación de costos con el transporte a gasoil ni información sobre puntualidad, demanda por estación o ingresos del servicio.
Por eso, la evidencia permite describir una operación ferroviaria solar y sus componentes técnicos. Todavía no permite medir con mayor precisión su rendimiento económico o ambiental.
El dato central es concreto: un servicio de pasajeros volvió después de 30 años. Su fuente de energía reemplaza el gasoil sin recurrir a tendidos eléctricos aéreos.
Jujuy presenta una solución para un corredor andino con uso ferroviario turístico y comunitario. Su valor no depende de una promesa futura. La prestación ya trasladó pasajeros y recuperó una conexión territorial.