El Nordeste de Brasil vive una ola de cancelaciones de proyectos solares: 142 usinas abandonadas en dos años por límites en la red y cortes de generación, a pesar del auge solar en la región.
El auge de la energía solar en el Nordeste de Brasil choca con una serie de cancelaciones que golpean a los grandes proyectos del sector. En los últimos dos años, 142 proyectos de usinas solares fueron cancelados en la región, según la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel). De ese total, 127 cancelaciones fueron pedidas por las propias empresas y 15 fueron revocaciones directas del regulador tras el freno de las obras.
Restricciones y cortes en la generación
El mayor problema que señalan las empresas es el curtailment, el corte de la generación eléctrica para evitar que el sistema se desequilibre. El Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) dice que esto pasa por el rápido crecimiento de la capacidad instalada de renovables, sobre todo solar y eólica. En el último trimestre, el 84% de los cortes de generación se dieron en el Nordeste y afectaron tanto a la energía solar como a otras fuentes.
Las consecuencias son claras: en 2025, Brasil perdió el 20,6% de su potencial de generación eólica y solar por el curtailment. Expertos del sector lo ven como la mayor crisis en la historia de la energía eólica del país. Entre enero y agosto de 2026, hubo 51 días críticos en los que la limitación de la generación renovable superó el 60% del volumen disponible. En 12 de esos días, los recortes llegaron al 80%.
Según estimaciones de la asociación Abeeólica, el 95% de las restricciones a la generación renovable se concentran en el Nordeste, lo que evidencia el carácter sistémico del problema en la región, donde se ubican muchos de los grandes proyectos solares y eólicos.
Este fenómeno no es aislado. Llega justo cuando la energía solar crece a toda velocidad en Brasil. Entre 2023 y 2026, la capacidad de generación distribuida en techos y comercios se duplicó en el Nordeste. Sin embargo, este segmento no sufre las mismas restricciones que los grandes parques solares.
Empresas y proyectos afectados
Varias empresas han ligado el curtailment directamente con la decisión de abandonar proyectos en la región. Rio Energy dejó iniciativas en Bahía por las condiciones de generación. Solatio pidió cancelar diez usinas en Pernambuco. Atiaia renunció a ocho proyectos en Sergipe. El corte repetido del suministro eléctrico es la razón principal detrás de estas salidas. En septiembre de 2026, Aneel anuló los permisos para 500 MW de plantas solares de la alemana Sowitec, lo que confirma la tendencia de revisión de portafolios en el sector.
Las pérdidas económicas por los reliability cuts entre septiembre de 2023 y noviembre de 2025 se calculan en 4.400 millones de reales, según estimaciones preliminares. Esto muestra el golpe financiero de las restricciones en la red. Ante este panorama, en septiembre de 2026 se discutió un mecanismo de compensación para cubrir los cortes de ese periodo, bajo la Portaria nº 140/2026 del Ministerio de Energía de Brasil.
Alternativas en evaluación
El ONS ve el curtailment como un problema estructural en sistemas eléctricos con mucha energía renovable. Entre las opciones que se estudian están el desarrollo de sistemas de almacenamiento, ampliar la infraestructura de transmisión y sumar nuevas cargas de alto consumo, como los data centers. Estas medidas buscan aprovechar mejor la energía cuando hay más generación y reducir la necesidad de cortes.
El debate sobre cómo liberar la capacidad renovable restringida ya se trató en un análisis previo, donde se discutieron propuestas regulatorias para habilitar más energía renovable en el sistema.
Perspectivas y desafíos para el sector
La demanda eléctrica crece y las empresas buscan fuentes más baratas y limpias. Esto empuja a encontrar soluciones a las restricciones actuales. Pero la falta de capacidad de transmisión y la dificultad para controlar la generación distribuida traen desafíos técnicos y regulatorios que siguen sin respuesta clara.
La situación en el Nordeste muestra los límites de la infraestructura eléctrica ante la transición energética. Aunque la energía solar sigue creciendo, la viabilidad de los grandes proyectos depende de que el sistema pueda absorber y distribuir la generación renovable sin cortes que ahuyenten la inversión privada.
El curtailment es una práctica de los operadores eléctricos para limitar la generación renovable cuando la red no puede absorber toda la producción. Así se evitan sobrecargas y desequilibrios, pero parte de la energía generada no llega a los usuarios. En Brasil, esto afecta sobre todo a grandes usinas conectadas al sistema centralizado. La generación distribuida en techos y comercios queda fuera de este control directo.