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El Niño extremo: la OMM advierte impactos inéditos en Sudamérica

Manuel Garretón Analista político latinoamericano Agencia La Provincia

Por Manuel Garretón

El Niño extremo: la OMM advierte impactos inéditos en Sudamérica Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
El Niño extremo: la OMM advierte impactos inéditos en Sudamérica © agencialaprovincia.info

La Organización Meteorológica Mundial confirmó que El Niño alcanzará una intensidad sin precedentes y mantendrá efectos severos hasta 2027, con consecuencias directas para Argentina y países vecinos que ya activaron planes de emergencia

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió una advertencia categórica: el fenómeno de El Niño, actualmente en desarrollo, se perfila como el más intenso registrado en las últimas cuatro décadas y mantendrá su influencia sobre el clima global hasta, al menos, febrero de 2027. El organismo de Naciones Unidas sostiene que la probabilidad de que el episodio persista durante los próximos meses es prácticamente total, con consecuencias directas para Sudamérica y, en particular, para la Argentina.

Alerta oficial y previsiones

Según el último comunicado de la OMM, El Niño ya está plenamente instalado y se espera que alcance su punto máximo hacia finales de 2026. La secretaria general del organismo, Celeste Saulo, remarcó que la magnitud de este evento podría superar todo lo observado desde el inicio del monitoreo sistemático. Aunque El Niño no es causado por el cambio climático, la OMM advierte que su interacción con el calentamiento global intensificará los extremos de temperatura y precipitación, elevando el riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor en amplias zonas del continente.

Los pronósticos para el trimestre septiembre-noviembre de 2026 anticipan temperaturas superiores a lo normal en casi todas las áreas terrestres de Sudamérica. Además, se prevé que la cuenca del Atlántico ecuatorial mantenga temperaturas superficiales del mar por encima de los valores habituales, lo que podría modificar los patrones típicos de El Niño y generar respuestas atmosféricas más pronunciadas.

Impacto en Argentina y la región

En la Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional ya detecta efectos diferenciados: en el Litoral y la cuenca del Plata, las lluvias aumentaron y crecen los riesgos de crecidas e inundaciones, mientras que en Cuyo las precipitaciones alivian una sequía prolongada. El Gobierno nacional, a través de la Agencia Federal de Emergencia (AFE), puso en marcha desde mayo una mesa de preparación interjurisdiccional, con reuniones periódicas junto a provincias como Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe. El Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027 establece un sistema escalonado de respuesta, que va desde la gestión municipal hasta la intervención nacional en casos de tormentas extremas, con actualizaciones mensuales y monitoreo satelital de las zonas en riesgo.

La provincia de Buenos Aires, por su parte, conformó el Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE), que articula acciones con municipios y empresas para la prevención y la posvención ante eventos climáticos severos. En el plano regional, países como Panamá y El Salvador declararon la emergencia, Perú extendió el estado de emergencia a casi todos sus departamentos y Ecuador activó la alerta roja. Brasil reforzó la vigilancia ambiental y desplegó el mayor contingente de brigadistas de su historia para combatir incendios forestales. El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe publicó un informe específico sobre los posibles impactos económicos y sociales de El Niño en la región.

Fenómenos extremos y monitoreo

El Niño ya se refleja en la actividad ciclónica del Pacífico: en el norte de México, la tormenta tropical Marie y los huracanes Karina y Lowell, ambos de categoría 4, avanzan simultáneamente, una situación poco frecuente según la climatóloga Julia Cole. El calentamiento de las aguas oceánicas, impulsado por El Niño, crea condiciones propicias para el desarrollo de tormentas intensas y prolongadas. La OMM subraya que la vigilancia y la coordinación entre países resultan esenciales para anticipar y mitigar los daños, especialmente en sectores vulnerables y áreas urbanas densamente pobladas.

En paralelo, los servicios meteorológicos nacionales mantienen alertas por tormentas y vientos intensos en varias provincias argentinas, como se informó recientemente, lo que refuerza la necesidad de sistemas de alerta temprana y planes de contingencia adaptados a cada territorio.

Limitaciones y desafíos pendientes

Si bien la OMM y los gobiernos nacionales han avanzado en la planificación y la coordinación, persisten desafíos en la capacidad de respuesta local y en la articulación entre niveles de gobierno. La efectividad de los planes depende de la actualización constante de los pronósticos, la disponibilidad de recursos y la integración de los sistemas de monitoreo satelital con la gestión territorial. Las diferencias en infraestructura y recursos entre provincias y municipios pueden generar brechas en la protección de la población ante eventos extremos.

El Niño es un fenómeno climático de escala global que se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones de circulación atmosférica y afecta el clima en distintas regiones del mundo. En Sudamérica, sus efectos suelen manifestarse en forma de lluvias intensas, sequías o variaciones de temperatura, según la ubicación geográfica. La OMM coordina el monitoreo internacional y emite alertas basadas en modelos climáticos y observaciones satelitales, pero la incertidumbre sobre la magnitud y la distribución de los impactos persiste hasta que los eventos se desarrollan en tiempo real.

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