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Cali enfrenta la emergencia tras el terremoto y teme por nuevas lluvias

Manuel Garretón Analista político latinoamericano Agencia La Provincia

Por Manuel Garretón

Cali enfrenta la emergencia tras el terremoto y teme por nuevas lluvias Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
Cali enfrenta la emergencia tras el terremoto y teme por nuevas lluvias © agencialaprovincia.info

La ciudad de Cali atraviesa una crisis tras el sismo del 10 de agosto, con familias desplazadas, rescates en marcha y la amenaza de lluvias que podrían agravar la situación de los damnificados y complicar las tareas de búsqueda.

La ciudad de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, se encuentra en estado de emergencia luego del terremoto registrado el 10 de agosto de 2026. Según datos oficiales, el evento dejó al menos 96 personas fallecidas y más de 150 desaparecidas, mientras continúan las tareas de rescate en edificios colapsados y zonas afectadas. Las autoridades locales y nacionales priorizan la búsqueda de sobrevivientes, pero la falta de lluvias, que hasta ahora había sido un alivio, se convierte en una preocupación ante la posibilidad de precipitaciones que podrían dificultar las operaciones y agravar la situación de quienes permanecen bajo los escombros.

Desplazamiento y asistencia limitada

El impacto del sismo obligó a cientos de familias a abandonar sus viviendas por riesgo de derrumbe. Muchas de ellas pasan las noches en parques, plazas y albergues improvisados, sin certezas sobre su futuro inmediato. La Alcaldía de Cali habilitó un refugio en las Canchas Panamericanas para unas 60 familias, pero la demanda supera ampliamente la capacidad oficial. En barrios como Chiminangos, la organización comunitaria permitió levantar albergues informales con recursos propios, donde se asiste a cerca de 300 personas. Sin embargo, la ausencia de un censo oficial y la falta de presencia institucional dificultan la llegada de ayuda y la planificación de una respuesta integral.

Riesgos estructurales y demandas vecinales

En las zonas más afectadas, los vecinos advierten sobre el peligro de nuevos colapsos. Edificios con daños visibles, escaleras inestables y estructuras resquebrajadas obligan a restringir el acceso y a extremar precauciones. Las familias damnificadas reclaman una evaluación técnica urgente para determinar si es posible regresar a sus hogares o si deberán ser reubicadas de manera definitiva. La solidaridad vecinal ha permitido cubrir necesidades básicas como alimentos y abrigo, pero persiste la incertidumbre sobre la continuidad de la asistencia y la respuesta institucional.

Respuesta oficial y limitaciones

La oficina de prensa de la Alcaldía de Cali informó que la prioridad actual es la búsqueda y rescate de personas atrapadas, motivo por el cual no se ha iniciado el relevamiento completo de damnificados ni la evaluación de daños habitacionales. Esta situación genera malestar entre quienes permanecen en albergues informales, ya que la falta de registro oficial los deja fuera de los listados para recibir ayuda estatal. Además, la amenaza de lluvias representa un riesgo adicional tanto para las personas a la intemperie como para quienes podrían estar bajo los escombros, ya que el agua podría dificultar los rescates y provocar nuevos derrumbes.

Contexto regional y antecedentes

El terremoto en Cali se suma a una serie de eventos sísmicos recientes en la región andina, donde la vulnerabilidad de las infraestructuras y la capacidad de respuesta de los gobiernos locales han sido puestas a prueba. En este contexto, la gestión de emergencias y la coordinación interinstitucional resultan claves para reducir el impacto social y sanitario. Para comprender la importancia de la preparación ante riesgos naturales, resulta relevante considerar experiencias previas como la alerta naranja por el volcán Puracé, que también movilizó a autoridades y comunidades en el suroeste colombiano (ver antecedentes de gestión de riesgos en Cauca).

La declaración de emergencia pública permite a los gobiernos locales y nacionales adoptar medidas excepcionales para proteger a la población, reasignar recursos y coordinar la asistencia humanitaria. Sin embargo, la efectividad de estas acciones depende de la capacidad de registro, la evaluación técnica de daños y la articulación entre organismos. En situaciones de desastre, la ausencia de información precisa puede retrasar la llegada de ayuda y dificultar la recuperación de las comunidades afectadas.

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