A dos años del fallecimiento de Selva Alemán en Buenos Aires, Arturo Puig compartió imágenes inéditas y planteó dudas sobre la atención médica recibida por la actriz, abriendo un debate sobre los protocolos de diagnóstico en emergencias cardíacas
La muerte de Selva Alemán en septiembre de 2024 sigue generando interrogantes en el ámbito artístico y sanitario de Argentina. Arturo Puig, su pareja durante cinco décadas, volvió a poner en discusión la atención médica recibida por la actriz en sus últimas horas, al revelar detalles sobre el diagnóstico inicial y la respuesta ante los síntomas que presentó.
Reclamos sobre la atención médica
En una entrevista reciente, Puig relató que el primer médico que atendió a Alemán descartó un cuadro grave, pese a que la actriz manifestaba un dolor persistente en la zona abdominal. Según el actor, la profesionalidad y el rigor con que Selva Alemán cuidaba su salud no evitaron que el diagnóstico inicial subestimara la gravedad del cuadro. El actor sostuvo que, de haber contado con información precisa sobre los síntomas de infarto en mujeres, habría optado por trasladarla de inmediato a un centro especializado cercano a su domicilio en la Ciudad de Buenos Aires.
El episodio ocurrió el 3 de septiembre de 2024, cuando Alemán, de 80 años, sufrió un infarto agudo de miocardio y fue derivada a la Clínica Zabala. La noticia impactó en el sector cultural y puso fin a una de las trayectorias más extensas del teatro argentino. Puig, de 81 años, remarcó que la atención inicial no contempló la posibilidad de un infarto, ya que los síntomas en mujeres pueden diferir de los clásicos dolores en el pecho que suelen presentarse en varones.
Imágenes y memoria pública
En el segundo aniversario de la muerte de Alemán, Puig eligió compartir en redes sociales una serie de fotografías inéditas de la actriz, que abarcan desde su juventud hasta sus últimos años. Entre las imágenes seleccionadas se destacan un retrato en blanco y negro de Alemán joven, una postal familiar junto a un árbol de Navidad y una foto reciente de la actriz. El homenaje busca mantener vigente la memoria de una figura central del teatro y la televisión argentina, y al mismo tiempo visibilizar la dificultad de procesar una pérdida de tal magnitud.
La pareja había compartido escenario en la obra Largo viaje de un día hacia la noche en el teatro San Martín hasta poco antes del fallecimiento de Alemán. Desde entonces, Puig ha utilizado sus redes para reflexionar sobre el duelo y la ausencia, sumando su testimonio a otros casos recientes de figuras públicas que enfrentaron pérdidas personales, como reportado anteriormente en la región.
Debate sobre protocolos y síntomas
El relato de Puig reabre el debate sobre la formación médica en torno a los síntomas atípicos de infarto en mujeres. El actor subrayó que el dolor abdominal fue interpretado como una molestia digestiva, lo que retrasó la intervención especializada. La diferencia en la presentación clínica entre varones y mujeres es reconocida por sociedades científicas, pero persisten desafíos en la aplicación de protocolos de diagnóstico en la práctica cotidiana, especialmente en el primer nivel de atención y en situaciones de urgencia domiciliaria.
La experiencia de Puig y Alemán expone la necesidad de fortalecer la capacitación del personal sanitario en la identificación de síntomas menos frecuentes y de promover campañas de información pública sobre las señales de alerta en salud cardiovascular femenina. El caso también pone en evidencia la importancia de la proximidad a centros especializados y la rapidez en la derivación ante cuadros sospechosos.
Impacto en el sector cultural
La muerte de Selva Alemán no solo significó la pérdida de una referente para el teatro y la televisión, sino que también dejó al descubierto la vulnerabilidad de los trabajadores culturales frente a emergencias de salud. La ausencia de la actriz fue especialmente sentida en la comunidad artística porteña, donde su trayectoria y su vínculo con el público marcaron varias generaciones. El homenaje de Puig, lejos de limitarse al plano personal, se transformó en un llamado a revisar los procedimientos de atención y a reconocer la especificidad de los cuadros clínicos en mujeres adultas mayores.
En Argentina, los protocolos de atención de infarto agudo de miocardio establecen la necesidad de actuar con rapidez ante síntomas compatibles, pero la variabilidad en la presentación clínica puede dificultar el diagnóstico temprano. La formación continua del personal de salud y la difusión de información adaptada a la población son herramientas clave para reducir los riesgos de subdiagnóstico, especialmente en mujeres, donde los síntomas pueden ser menos evidentes o confundirse con otras afecciones.