La ANH firmó la Resolución 0614 para reservar 19,9 millones de hectáreas destinadas a posibles contratos de exploración y producción de petróleo y gas. Santander está entre las zonas incluidas, pero la medida todavía no confirma el reinicio de pozos ni la adjudicación de contratos.
La Resolución 0614 quedó firmada el 2 de octubre de 2026. La Agencia Nacional de Hidrocarburos reservó áreas para posibles contratos de exploración y producción de petróleo y gas, incluidos proyectos asociados al Sistema Fracking. Santander aparece entre las zonas señaladas.
La decisión aún no reactiva los pozos. Tampoco confirma contratos nuevos. El documento sí muestra un giro del Gobierno de Abelardo de la Espriella, después de la suspensión de nuevos contratos durante la administración del expresidente Gustavo Petro.
Una resolución en preparación
La ANH quiere sumar nuevas superficies a las áreas disponibles del Mapa de Tierras. La reserva cubre 19,9 millones de hectáreas en 12 cuencas sedimentarias. De ese total, 4,7 millones corresponden a proyectos costa afuera.
La diferencia importa. Una reserva administrativa no significa que la producción haya vuelto ni que cada campo tenga una adjudicación definitiva.
Desde el 2 de octubre de 2026, la ANH debe avanzar con los estudios del subsuelo. También tendrá que definir el proceso de selección, las reglas de las rondas, el tipo de contrato y sus condiciones antes de asignar nuevas áreas.
El listado ampliado incluye sectores de las cuencas Cordillera Oriental y Valle Medio del Magdalena. La cobertura alcanza a Santander y a departamentos vecinos. Según la entidad, la reserva busca reunir información geológica para atraer capital.
La resolución no implica una asignación inmediata de contratos ni el reinicio de la producción: primero deben realizarse estudios y definirse el procedimiento de selección, las reglas de las rondas, el tipo de contrato y sus condiciones.
Los campos incluidos
El listado para Santander menciona La Cira Infantas, en el corregimiento de El Centro de Barrancabermeja; Sur del departamento de Bolívar; Campo Plateado, en Puerto Wilches; La Sinclair y Campo Diamante, en Sabana de Torres; Campo Coyote, en San Vicente de Chucurí; Cimitarra y el Opón.
La posible reactivación cubriría varios municipios y zonas productoras. No quedaría concentrada en un solo punto.
La Cira Infantas está asociada con el corregimiento de El Centro, en Barrancabermeja. Los otros campos aparecen en Puerto Wilches, Sabana de Torres, San Vicente de Chucurí, Cimitarra y el Opón. La resolución no describe una operación uniforme ni entrega volúmenes de producción para cada área.
Ecopetrol forma parte del encuadre de la noticia y del título original. El material suministrado no detalla contratos, mecanismos de control, participación societaria ni un cronograma operativo de la empresa. Tampoco incluye cifras de inversión, capacidad prevista, cantidad de pozos o empleos relacionados con la propuesta.
El argumento del abastecimiento
El Gobierno relaciona la apertura de nuevas áreas con dos metas: atraer inversión y recuperar capacidad de exploración y producción de petróleo y gas. El gas ocupa un lugar central en el argumento.
Según el material de origen, Colombia perdió su autosuficiencia en ese recurso desde 2024. Desde entonces, el país tuvo que recurrir cada vez más a importaciones provenientes de Venezuela para cubrir su propia demanda.
Ese antecedente conecta la decisión de la ANH con el abastecimiento interno. No se trata solo de ampliar la industria extractiva.
Una cobertura anterior sobre las compras de gas de Ecopetrol ya describía la presión sobre el suministro energético colombiano en este análisis previo. El documento actual no demuestra que una eventual explotación bajo fracking pueda reemplazar de inmediato las importaciones. Tampoco fija cuándo produciría resultados.
La orientación política quedó expresada el 25 de septiembre de 2026. Ese día, al anunciar al nuevo presidente de Ecopetrol, Abelardo de la Espriella afirmó que el Gobierno volvería a abrir el camino para la exploración y la celebración de contratos, incluido el fracking, bajo condiciones de responsabilidad ambiental.
A finales de septiembre, Joaquín Gutiérrez, presidente de Ecopetrol, dijo que la empresa pretende desarrollar proyectos convencionales y no convencionales. También señaló que continuará la exploración costa afuera para aumentar las reservas de hidrocarburos.
Lo confirmado hasta ahora es político y administrativo. La ANH busca ampliar el conjunto de áreas disponibles. El Gobierno plantea recuperar una actividad suspendida durante la gestión anterior.
Los efectos esperados son otros. La recuperación de la autosuficiencia gasífera, la llegada de nuevas inversiones y el aumento de la producción todavía no están comprobados.
Un entorno ambiental sensible
La discusión energética coincide con cambios en el régimen de protección del páramo de Santurbán, también en Santander.
El 28 de septiembre de 2026 fueron anuladas la prórroga de la reserva temporal y una nueva zonificación parcial. El régimen previo de protección del páramo se mantuvo.
La reserva temporal anterior seguirá vigente hasta el 4 de marzo de 2027. Ese plazo mantiene abierto el debate sobre la compatibilidad entre nuevas actividades extractivas, protección ambiental y disponibilidad de agua.
El debate sigue abierto.
Qué queda por definir
La resolución no entrega contratos de forma inmediata. Tampoco identifica asignatarios para todas las áreas mencionadas.
Aún faltan los permisos requeridos, las condiciones técnicas, los controles aplicables y el calendario de una posible puesta en marcha. Presentar el anuncio como una reapertura inmediata de los pozos iría más allá de la evidencia disponible.
También falta precisar la relación con Ecopetrol. La empresa aparece en el título de la información, pero no hay detalles sobre decisiones corporativas ni contratos que permitan afirmar que controlará las operaciones de todos los campos.
La falta de cifras impide calcular cuánto podría aportar la iniciativa al consumo nacional de gas o a la producción de petróleo.
El cambio de orientación sí es claro. Colombia vuelve a poner la exploración de hidrocarburos y el fracking en el centro de su política energética mientras enfrenta la pérdida de autosuficiencia gasífera registrada desde 2024.
La Resolución 0614 abre una vía administrativa. Puede impulsar actividad en Santander, pero todavía no equivale a producción reanudada.
Las etapas pendientes definirán el resultado. Solo habrá una operación verificable cuando las áreas reservadas se conviertan en proyectos activos con resultados medibles para el abastecimiento del país.
Una resolución administrativa permite a la autoridad competente ordenar o encauzar una decisión pública. Por sí sola, no ejecuta un proyecto.
Un área disponible no es un pozo productivo. Una expectativa de inversión tampoco es capital desembolsado.
La lectura precisa es esta: existe una iniciativa documentada de la ANH y existe una proyección de reactivación. El reinicio efectivo de la producción aún no está confirmado.