Emilio Apud estimó que Vaca Muerta tiene comprometidos más de US$100.000 millones para los próximos cuatro años. Las empresas locales deberán bajar costos para competir por nuevos proyectos exportadores, infraestructura y capital internacional.
Durante su visita a Neuquén, Emilio Apud estimó que Vaca Muerta tiene comprometidos más de US$100.000 millones para los próximos cuatro años. La cifra puede abrir espacio para proveedores, trabajadores y nuevas compañías. También sube la presión sobre las empresas neuquinas. Habrá demanda, pero no todos podrán cumplir con los costos y las condiciones del mercado.
Una escala inédita para la cuenca
Apud presentó esa visión durante una visita a Neuquén, invitado por Confluencia Republicana. El ingeniero industrial, exsecretario de Energía y Minería de la Nación y exdirector de YPF, habló en el auditorio de OSDE. La disertación se llamó "Vaca Muerta, una oportunidad extraordinaria para Neuquén y el país". Después se reunió con integrantes de la comisión directiva de ACIPAN.
Los empresarios locales expresaron su preocupación por el ingreso de competidores de otras provincias y del exterior. Apud sostuvo que la cuenca ya dejó atrás los años en que los proveedores competían por pocos contratos. "Ahora hay otro ritmo, otra velocidad. Todo lo que está previsto para los próximos cuatro años no se hizo en los últimos quince", dijo en diálogo con +e.
La oportunidad no alcanza.
Apud advirtió que varias empresas tendrán que mejorar su competitividad para participar. Lo resumió con una frase directa: "Por supuesto, van a quedar muchos en el camino. No es para todos".
TotalEnergies anunció planes para invertir hasta US$5.000 millones en el desarrollo petrolero de San Roque, ampliar la producción de gas en Aguada Pichana y orientar principalmente a la exportación la nueva producción de petróleo, dado que la demanda interna ya estaría abastecida.
Capitales y reglas de inversión
El exfuncionario también dijo que podrían llegar compañías que hoy concentran sus inversiones en los yacimientos shale de Estados Unidos. Su hipótesis parte de una posible baja de la producción en esos campos. En ese caso, las empresas buscarían otros destinos, entre ellos el petróleo convencional de Guyana, la costa africana y Vaca Muerta. Apud no presentó esa llegada como un hecho. La posibilidad depende de que no haya cambios el año próximo.
Para Apud, la experiencia acumulada en la cuenca es uno de los activos de la Argentina. Afirmó que Estados Unidos y Argentina son los países que más avanzaron en el uso de la tecnología shale. Esa curva de aprendizaje puede servir de referencia para nuevos inversores.
Mencionó a Continental. Su propietario puede decidir sin las exigencias que enfrenta una compañía cotizante. Apud también señaló que una eventual llegada de esa firma, junto con la presencia de Chevron y la ampliación de Shell, tendría un efecto demostrativo.
La competencia por capital y servicios ya se mueve hacia proyectos grandes. El Gobierno argentino aprobó la incorporación del desarrollo de Pluspetrol y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) en el bloque Bajo del Choique-La Invernada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
El proyecto tendrá un horizonte de 25 años. Contempla US$12.400 millones de inversión, más de 620 pozos horizontales, cuatro plantas de procesamiento y gasoductos y oleoductos destinados a la exportación.
Según las proyecciones comunicadas por las empresas, Bajo del Choique-La Invernada podría superar los 100.000 barriles diarios de petróleo. También podría alcanzar unos 50.000 millones de metros cúbicos de gas durante toda su etapa de desarrollo.
Más del 90% de la producción tendría destino externo. El potencial exportador fue estimado en 794 millones de barriles equivalentes de petróleo. El posible aporte de divisas rondaría los US$2.200 millones anuales.
Apud respaldó el Compre Neuquino porque permite a una empresa local revisar su presupuesto e igualar una oferta externa. Rechazó que el mecanismo se convierta en una barrera rígida para el abastecimiento petrolero. La discusión no se limita a quién obtiene un contrato. También importa cuánto cuesta producir y entregar en una industria que busca vender fuera del país.
Un acuerdo logístico entre YPF y Entre Ríos muestra una parte concreta de esa agenda. El convenio incluyó arenas silíceas y el análisis de alternativas viales, ferroviarias y fluviales. Esa infraestructura resulta central para una cuenca que depende de los pozos y del traslado de insumos y equipos.
Impuestos y transporte bajo presión
Apud ubicó los impuestos y las restricciones cambiarias entre los principales obstáculos para atraer capital. Pidió reducir la carga de la Nación, las provincias y los municipios. También sostuvo que "El cepo existe".
Su argumento apunta a la dificultad de una empresa para distribuir en divisas las ganancias obtenidas después de invertir. Según su evaluación, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones corrige parte del problema. Aun así, reclamó avanzar hacia la libre disponibilidad de dividendos.
El transporte cuesta más.
Apud también cuestionó los bonos, anticipos y obras que en el pasado se exigían a los empresarios como condición de ingreso. Comparó esa recepción con la de Chile, donde, según su descripción, una inversión encontraba una "alfombra roja". Consideró que esas prácticas se redujeron. A la vez, advirtió que todavía pueden demorar decisiones y encarecer proyectos.
El traslado de arena muestra el problema en números. Apud estimó que llevar ese insumo hasta los pozos cuesta casi 30% más que en Estados Unidos por efecto del transporte. Si la demanda se multiplica y la ruta ya está saturada de camiones, la infraestructura actual no alcanzaría para sostener el ritmo previsto.
Su primera alternativa es buscar yacimientos más cercanos. Reconoció que las arenas de proximidad no justifican por ahora reemplazar el material proveniente del litoral.
También defendió una conexión ferroviaria desde Bahía Blanca hacia Añelo o un área próxima. La línea serviría para trasladar arena, equipos y cargas petroquímicas. Como tercera opción mencionó el proyecto del CFI para transportar arena en barcazas por el río Negro. Describió esa propuesta como "un poquito más utópico".
La salida del gas hacia el mercado internacional suma otra presión sobre la infraestructura. Los socios YPF, Eni y XRG prevén tomar el 26 de noviembre de 2026 la decisión final de inversión para Argentina LNG.
La primera fase contempla dos unidades flotantes de gas natural licuado, de 6 millones de toneladas anuales cada una. También incluye dos gasoductos de aproximadamente 527 kilómetros desde Vaca Muerta hasta la costa de Río Negro.
Esa etapa fue valuada en unos US$29.000 millones. La inversión total del proyecto alcanzaría alrededor de US$51.000 millones. Además, el Export-Import Bank de Estados Unidos presentó una propuesta no vinculante de financiamiento de hasta US$6.000 millones. La propuesta todavía está sujeta a aprobación.
Renta y diversificación productiva
La expansión energética no fue presentada como una solución automática para la economía neuquina ni para la Argentina. Apud la definió como "un cambio de paradigma". Sostuvo que el país puede combinar su perfil agropecuario con el desarrollo de la energía y la minería.
En ese marco, cuestionó la demora en aprovechar los recursos mineros compartidos con Chile.
El destino de la renta depende, según su explicación, de las decisiones de los gobiernos. Las petroleras pagan la parte que corresponde por la explotación. Los Estados deciden cómo se usa ese ingreso.
En Neuquén, Apud valoró que una parte de los recursos provinciales empiece a dirigirse a obras. Hasta ahora, dijo, esos fondos se destinaban únicamente a gastos corrientes.
El escenario exportador agrega otra condición. Una operación de petróleo hacia Europa no tendría un precio fijado por un funcionario argentino. El comprador compararía ofertas internacionales y elegiría las condiciones más convenientes.
Por eso, Apud planteó que empresas y sindicatos deberán discutir costos cuando una operación no cierre. Una reducción acotada puede permitir conservar un cliente. Mantener la estructura vigente puede hacer perderlo.
Ingresos Brutos y las tasas municipales, agregó, encarecen las exportaciones. La posibilidad de reducir impuestos nacionales quedaría vinculada a la capacidad del Gobierno para bajar el gasto público.
Apud describió esa tarea como condicionada por una inercia de décadas basada en endeudamiento o emisión.
Su advertencia de largo plazo es más exigente. El petróleo podría perder demanda dentro de cuarenta o cincuenta años. No porque se termine el recurso, sino porque el mercado internacional deje de requerirlo.
Para Neuquén, eso obliga a transformar parte de la renta actual en inversiones capaces de crear nuevas actividades y recursos. Esas actividades deberían reemplazar a Vaca Muerta cuando la demanda se reduzca.
Los empresarios también miran el calendario electoral. Les preocupa qué puede ocurrir en 2027 y 2031.
Apud cuestionó un eventual regreso a políticas de intervención. Sostuvo que cambiar las reglas o enviar señales contrarias a los inversores retrasaría el desarrollo energético y minero.
Su diagnóstico combina una oportunidad concreta con una condición ineludible. La inversión proyectada puede ampliar el trabajo y la cantidad de proveedores. Para que eso ocurra, la infraestructura, los impuestos, las reglas cambiarias y los costos internos deben permitir competir.
Vaca Muerta necesita más que capital. Necesita convertirlo en capacidades productivas que sobrevivan al ciclo petrolero.