El gobierno dominicano declaró prioritaria la industria de semiconductores y lanzó una estrategia nacional para integrarse en la cadena global, con inversiones extranjeras y participación de empresas españolas.
República Dominicana formalizó en 2025 la decisión de priorizar el desarrollo de la industria de semiconductores, con el objetivo de integrarse en segmentos clave de la cadena global de valor. La medida fue adoptada mediante el Decreto 324-24, que declaró de interés nacional el fomento de este sector estratégico. El gobierno dominicano puso en marcha la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores, elaborada con el asesoramiento de Purdue University, MIT y la OCDE, para orientar inversiones y formación técnica en actividades de ensamblaje, prueba, empaque y manufactura electrónica especializada.
Un ecosistema industrial en expansión
La política industrial dominicana se apoya en un ecosistema consolidado de zonas francas, que en 2025 concentraron exportaciones por 8.604 millones de dólares sobre un total nacional de 14.300 millones. El país cuenta con 98 parques industriales y 858 empresas que generan alrededor de 200.000 empleos directos. El sector de dispositivos médicos representa cerca de 3.000 millones de dólares anuales en exportaciones, mientras que la electrónica se posicionó como el segundo rubro exportador de las zonas francas. Esta base productiva, sumada a la estabilidad macroeconómica y la ubicación estratégica en el Caribe, permite a República Dominicana atraer inversiones orientadas a la diversificación de cadenas de suministro y la reducción de riesgos logísticos.
Inversión extranjera y rol de España
En 2025, la inversión extranjera directa en República Dominicana alcanzó los 5.032 millones de dólares, con España como principal país inversor: 1.086 millones de dólares, equivalentes al 21,5% del total. Entre 2010 y 2025, la inversión acumulada de empresas españolas superó los 5.328 millones de dólares, reflejando una relación económica sostenida y una confianza institucional que facilita nuevas decisiones en sectores de mayor valor agregado. Las empresas españolas, con presencia histórica en el país, acompañaron la transformación industrial y la expansión de exportaciones, en un contexto donde la proximidad al mercado norteamericano y la conectividad logística resultan factores decisivos.
Oportunidades y desafíos para la integración global
La estrategia dominicana no busca competir en la fabricación de chips de última generación, sino consolidar capacidades en segmentos donde ya existen ventajas industriales y logísticas. El gobierno impulsa programas de formación técnica y alianzas académicas para preparar el talento necesario, mientras promueve acuerdos comerciales y una estructura de costos competitiva. La experiencia reciente de interrupciones en cadenas de suministro globales, sumada a la creciente demanda de resiliencia y proximidad en industrias críticas, refuerza el atractivo del Caribe como plataforma productiva. En este contexto, la experiencia de otros países de la región en la modernización de registros y sistemas, como la emisión del primer CNPJ alfanumérico en Brasil, documentada en un informe reciente, ilustra la tendencia regional hacia la diversificación y digitalización de procesos industriales.
Perspectiva regional y proyecciones
La decisión de República Dominicana se inscribe en una dinámica global donde Estados Unidos y Europa buscan relocalizar capacidades productivas y fortalecer la autonomía tecnológica. Para empresas latinoamericanas y europeas, el país caribeño puede convertirse en un socio complementario para ampliar capacidades, diversificar riesgos y acceder a mercados estratégicos. El desafío principal radica en sostener la inversión, garantizar la continuidad de políticas públicas y consolidar la cooperación entre sector público y privado, en un entorno internacional marcado por la competencia tecnológica y la necesidad de cadenas de suministro más seguras.
La cadena global de semiconductores abarca múltiples etapas, desde el diseño hasta el ensamblaje y la prueba de componentes. La integración de países como República Dominicana en segmentos específicos responde a la demanda de mayor resiliencia y diversificación, sin pretender desplazar a los grandes centros tecnológicos. La estrategia nacional busca aprovechar capacidades existentes y sumar valor de manera gradual, en línea con las tendencias de relocalización y regionalización de la industria electrónica.