Un vuelo de Aeroméxico entre Oaxaca y Ciudad de México debió aplicar su protocolo de seguridad tras la explosión de una batería externa, sin que se registraran personas heridas ni daños mayores. El dispositivo fue entregado a las autoridades para su análisis.
La seguridad a bordo de un vuelo comercial volvió a quedar bajo escrutinio tras la explosión de una batería externa en un avión de Aeroméxico que cubría la ruta Oaxaca-Ciudad de México. El incidente, que no dejó personas heridas ni requirió atención médica, obligó a la tripulación a activar el protocolo de emergencia y a entregar el dispositivo a las autoridades para su análisis.
El hecho y la respuesta inmediata
El episodio ocurrió el 30 de julio de 2026 durante el vuelo AM371, según confirmó Aeroméxico en un comunicado oficial. Una batería externa, también conocida como power bank, explotó sobre un asiento desocupado, generando fuego y una situación de riesgo que fue contenida por el personal de cabina. La aeronave pudo aterrizar en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México sin inconvenientes adicionales.
La aerolínea informó que, tras la explosión, se siguieron los procedimientos de seguridad previstos para este tipo de emergencias. El dispositivo fue aislado y, al arribar a destino, entregado a las autoridades competentes para su análisis técnico y la determinación de eventuales responsabilidades o defectos de fabricación.
Características y riesgos de las baterías externas
Las baterías externas utilizadas para cargar celulares y otros dispositivos portátiles funcionan con celdas de iones de litio o polímero de litio. Estos componentes pueden almacenar grandes cantidades de energía en espacios reducidos, pero presentan riesgos si sufren sobrecalentamiento, golpes, defectos de fábrica o son expuestos a cargadores inadecuados. La llamada fuga térmica, que puede desencadenar explosiones, suele estar asociada a fallas en la disipación del calor o a daños físicos en la carcasa.
El uso de baterías de baja calidad o sin certificación incrementa la probabilidad de incidentes. Aeroméxico reiteró la importancia de respetar las recomendaciones sobre el transporte y uso de estos dispositivos durante los vuelos, recordando que la normativa internacional exige que las baterías de litio sean transportadas en el equipaje de mano y nunca en la bodega.
Impacto en la operación y recomendaciones
El incidente no alteró la programación general de vuelos ni generó demoras significativas en el aeropuerto de destino. Sin embargo, la situación reavivó el debate sobre la seguridad de los dispositivos electrónicos en cabina y la necesidad de controles más estrictos sobre la calidad y el estado de las baterías portátiles que los pasajeros llevan consigo.
La entrega del dispositivo a las autoridades permitirá determinar si existió un defecto de fabricación, un uso inadecuado o una combinación de factores. Mientras tanto, la aerolínea insistió en la necesidad de que los pasajeros sigan las indicaciones del personal y eviten el uso de cargadores no homologados.
Contexto y antecedentes en la región
Si bien no se reportaron daños personales ni materiales de gravedad, el episodio se suma a una serie de incidentes menores vinculados a dispositivos electrónicos en vuelos comerciales de la región. La normativa internacional sobre transporte aéreo de baterías de litio ha sido reforzada en los últimos años, pero la proliferación de productos de baja calidad sigue representando un desafío para la seguridad operacional.
En el contexto de otras alertas recientes, como las condiciones reportadas en servicios públicos y transporte, la gestión de riesgos tecnológicos en la aviación comercial adquiere una relevancia creciente para las autoridades y las empresas del sector.
La fuga térmica es un fenómeno físico-químico que puede ocurrir en baterías de litio cuando el calor generado internamente supera la capacidad de disipación del dispositivo. Esto puede provocar un aumento de presión y, en casos extremos, la explosión de la celda. La normativa internacional exige que las aerolíneas informen a los pasajeros sobre los riesgos y prohíban el transporte de baterías dañadas o no certificadas. El cumplimiento de estas reglas es clave para reducir incidentes y garantizar la seguridad en vuelos comerciales.