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El sobrecosto del Tren Maya expone fallas y daños en México

Camila Suárez Analista de políticas públicas Agencia La Provincia

Por Camila Suárez

El sobrecosto del Tren Maya expone fallas y daños en México Agencia La Provincia © agencialaprovincia.info
El sobrecosto del Tren Maya expone fallas y daños en México © agencialaprovincia.info

El Tren Maya enfrenta un sobrecosto de más de 350.000 millones de pesos, descarrilamientos y daños ambientales y arqueológicos, mientras la cantidad de pasajeros transportados queda lejos de lo prometido por el gobierno mexicano

El Tren Maya terminó costando 500.000 millones de pesos, muy por encima de los 140.000 millones presupuestados al inicio. Este aumento fue el dato central del segundo informe oficial sobre la obra ferroviaria en el sur de México. Pese a la inversión y los anuncios del gobierno, el servicio no ha alcanzado las metas de pasajeros ni ha evitado incidentes operativos importantes.

Impacto ambiental y arqueológico

La construcción del Tren Maya implicó la tala de unos 20 millones de árboles en la región, según cifras oficiales, y afectó cenotes y ríos subterráneos en la península de Yucatán. También se reportó la destrucción de 502 sitios arqueológicos, lo que generó críticas de especialistas y organizaciones dedicadas a la protección del patrimonio cultural y natural. El proyecto avanzó sin estudios ambientales ni arqueológicos previos, lo que dificultó la prevención y mitigación de daños en una de las zonas más sensibles del país. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) confirmó daños graves en al menos cinco cenotes a lo largo de la ruta, incluyendo la inyección de cemento en cavernas y cuerpos de agua subterráneos, y anunció la presentación de pruebas ante instancias judiciales.

Problemas operativos y cifras de pasajeros

En los últimos diez meses, el Tren Maya registró cuatro descarrilamientos, a los que se sumaron otros tres entre 2024 y 2025, según reportes oficiales. Uno de los incidentes más recientes ocurrió en Campeche, donde un tren se salió de las vías a solo 50 metros de la estación San Francisco, con 123 pasajeros a bordo. No hubo heridos y la empresa operadora informó que el conductor detuvo el tren de inmediato tras detectar el descarrilamiento.

En cuanto a la demanda, el último informe oficial de Tren Maya, S.A. de C.V. reportó que entre octubre de 2025 y junio de 2026 se transportaron 1.940.602 pasajeros. Para todo 2025, la cifra estimada fue de alrededor de 1,3 millones, lejos de los planes iniciales. Solo 56.763 pasajeros fueron internacionales, aunque este número creció un 35,7% respecto al periodo anterior. Las tarifas en clase turista varían entre 74 y 197 pesos, según el estatus y la nacionalidad del usuario.


En el segundo trimestre de 2026, el Tren Maya obtuvo ingresos por 117 millones de pesos frente a gastos operativos de 985 millones, lo que equivale a 8,4 pesos gastados por cada peso recaudado.
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Declaraciones oficiales y falta de explicaciones

En su segundo informe, la presidenta afirmó que el Tren Maya avanza según lo planeado, pero no explicó las razones del sobrecosto ni los mecanismos para atender los daños ambientales y arqueológicos. Tampoco hubo explicaciones públicas sobre los descarrilamientos ni sobre la diferencia entre las metas de pasajeros y los resultados reales. La falta de información técnica y de auditorías independientes ha alimentado el debate sobre la transparencia y la rendición de cuentas en torno a la obra.

Antecedentes judiciales y contexto regional

El proyecto ya había enfrentado medidas judiciales, como la suspensión del Tramo 5 entre Cancún y Tulum, ordenada por un tribunal federal que exigió controles ambientales inmediatos, según reportes anteriores. Estas decisiones reflejaron la preocupación institucional por el impacto ambiental y la legalidad de los procedimientos. El caso del Tren Maya se inscribe en una tendencia regional de grandes obras públicas con déficits de planificación y control, donde los costos sociales y ambientales suelen quedar relegados frente a los anuncios de infraestructura.

En México, la evaluación ambiental es un requisito obligatorio para obras de gran escala y debe realizarse antes de iniciar los trabajos, con la aprobación de la autoridad competente. Omitir estos estudios puede derivar en sanciones administrativas, judiciales o en la suspensión de proyectos, como ocurrió en el caso del Tramo 5 del Tren Maya. La falta de estudios previos limita la capacidad de las instituciones para prevenir daños y proteger el patrimonio natural y cultural. Para 2027, el gobierno federal prevé destinar 42 mil millones de pesos adicionales al Tren Maya y al Interoceánico, lo que confirma la continuidad del respaldo presupuestario a pesar de los resultados y controversias (presupuesto federal 2027).

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