La Refinería de Cartagena fue escenario de un simulacro de desastre que involucró a Ecopetrol y autoridades locales para evaluar la capacidad de reacción ante una posible fuga masiva de hidrocarburos
Un escenario de fuga masiva de hidrocarburos movilizó a equipos técnicos, fuerzas de seguridad y organismos ambientales en la Refinería de Cartagena, donde Ecopetrol coordinó un simulacro de emergencia para medir su capacidad de respuesta ante un incidente de alto impacto. La hipótesis de trabajo: la pérdida de contención de 2.000 barriles en el Terminal Néstor Pineda, uno de los puntos neurálgicos de la operación petrolera en la ciudad.
Alcance del simulacro y organismos participantes
La jornada, realizada bajo estrictos protocolos, no implicó ningún riesgo real para la población ni para el ambiente, según aclaró Ecopetrol. El ejercicio fue planificado en base al Plan de Gestión del Riesgo de Desastres de Entidades Públicas y Privadas y al Plan de Emergencia y Contingencia de la Refinería, documentos que establecen los procedimientos ante incidentes mayores. Participaron activamente la DIMAR, la Capitanía de Puerto, la Armada Nacional, la Policía Nacional, cuerpos de bomberos, autoridades ambientales y representantes de las comunidades, además de organismos de gestión del riesgo.
Procedimientos y recursos movilizados
Durante el simulacro se activó el Sistema de Comando de Incidentes, que permite la coordinación interinstitucional y la toma de decisiones en tiempo real. Equipos especializados desplegaron maniobras de control y recuperación de hidrocarburos, mientras se evaluaban los protocolos de protección de áreas sensibles, seguridad física, logística, comunicaciones y gestión de crisis. La magnitud del escenario permitió poner a prueba la capacidad de movilizar recursos adicionales, tanto del Grupo Ecopetrol como del Plan de Ayuda Mutua, un mecanismo de cooperación entre empresas del sector.
Evaluación institucional y antecedentes regionales
Alfonso Enrique Núñez Nieto, gerente general de la Refinería de Cartagena y responsable del operativo, destacó que la preparación constante es clave para minimizar los riesgos en una industria con alto potencial de impacto ambiental y social. La articulación con autoridades locales y nacionales fue señalada como un aspecto central para garantizar una respuesta efectiva. En la región, la coordinación entre empresas y organismos públicos ante incidentes industriales ha sido objeto de análisis, como ocurrió en el caso de Unilever en Brasil, donde la autoridad sanitaria suspendió la producción por fallas en los controles, según reportes previos.
Limitaciones y desafíos pendientes
Si bien el simulacro permitió verificar la operatividad de los sistemas y la articulación entre actores, no reemplaza la necesidad de inversiones sostenidas en infraestructura, capacitación y actualización de protocolos. La transparencia en la comunicación y la participación de las comunidades resultan fundamentales para fortalecer la confianza pública, especialmente en contextos donde la actividad petrolera convive con áreas urbanas y ecosistemas sensibles.
Un simulacro de emergencia es una herramienta de prevención que permite a las empresas y organismos públicos identificar debilidades en sus sistemas de respuesta sin que exista un daño real. A diferencia de una emergencia efectiva, el simulacro se realiza en condiciones controladas y con objetivos de aprendizaje, evaluación y mejora continua. La normativa colombiana exige a las empresas de alto riesgo la realización periódica de estos ejercicios, que deben ser documentados y auditados por las autoridades competentes.