El proyecto One Lake en Jackson, Estados Unidos, impulsa un desarrollo inmobiliario sobre el río Pearl, generando controversia por su impacto ambiental, la reducción de acceso público y las consecuencias para comunidades locales y ecosistemas.
El río Pearl, que atraviesa la ciudad de Jackson en el estado de Mississippi, Estados Unidos, se encuentra en el centro de un debate sobre su futuro y el acceso de la población local. Con casi 500 kilómetros de extensión y una importancia clave para el suministro de agua y la economía regional, el río enfrenta desde hace décadas proyectos de desarrollo que buscan modificar su curso y entorno, generando preocupación por el impacto ambiental y social.
El proyecto One Lake y su estado actual
En marzo de 2026, autoridades locales y desarrolladores privados celebraron la selección de una alternativa para el denominado proyecto One Lake, también conocido como Pearl River Revitalization Project. La iniciativa, impulsada por una coalición de gobiernos, empresas inmobiliarias y propietarios privados, propone la construcción de una represa y la creación de un lago artificial en el tramo del río que atraviesa Jackson. El objetivo declarado es mitigar inundaciones y promover el desarrollo de zonas costeras con espacios comerciales y recreativos.
Sin embargo, el proyecto aún debe superar una revisión ambiental federal exhaustiva. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos publicó en 2025 una Declaración de Impacto Ambiental Revisada, que detalla dos alternativas principales (D1 y E1) para el control de inundaciones y el desarrollo urbano. La decisión final depende de la evaluación de los impactos sobre el ecosistema y la consulta a las comunidades afectadas, en un contexto de fuerte presión de distintos actores.
Impacto ambiental y acceso público
Organizaciones ambientales y referentes comunitarios advierten que la concreción del proyecto One Lake implicaría la destrucción de humedales, la alteración de la biodiversidad y la reducción de los puntos de acceso público al río en Jackson. Además, se señala que la modificación del flujo de agua podría afectar a ciudades y ecosistemas aguas abajo, tanto en Mississippi como en Louisiana.
El acceso al río Pearl ya es limitado para la mayoría de los habitantes de Jackson, en parte por la falta de mantenimiento de los espacios públicos y la contaminación registrada en los últimos años. Desde 2019, rige una advertencia de contacto en el tramo urbano del río debido a vertidos de aguas residuales, lo que restringe actividades como la pesca y la natación. Las diferencias en la calidad y el mantenimiento de los parques entre Jackson y municipios vecinos, como Rankin y Madison, profundizan la desigualdad en el acceso a espacios naturales.
Consecuencias sociales y desigualdad territorial
La falta de acceso al río Pearl afecta especialmente a jóvenes y familias de bajos ingresos en Jackson, una ciudad con más del 80% de población afrodescendiente y altos índices de pobreza. Programas como Refill Jackson Initiative buscan acercar a jóvenes desconectados del sistema educativo y laboral a la formación ambiental y al conocimiento del río, pero enfrentan barreras estructurales y culturales.
Referentes de organizaciones como Pearl River Keeper y Capitol City Kayaks advierten que la privatización de los nuevos espacios ribereños podría beneficiar principalmente a sectores acomodados y propietarios actuales de tierras, en detrimento de la comunidad en general. Además, la historia reciente muestra que los proyectos de desarrollo en la zona han priorizado intereses privados sobre el acceso público y la preservación ambiental.
Perspectivas y cuestiones abiertas
El futuro del proyecto One Lake y del acceso al río Pearl en Jackson depende de la resolución de los estudios ambientales y de la capacidad de las autoridades para equilibrar intereses económicos, sociales y ecológicos. Mientras tanto, persisten las advertencias sobre la contaminación, la falta de infraestructura pública y la necesidad de políticas que garanticen el acceso equitativo a los recursos naturales.
La evaluación ambiental es un procedimiento obligatorio en Estados Unidos para proyectos de gran impacto, como represas o desarrollos urbanos sobre cursos de agua. Este proceso implica la elaboración de documentos técnicos, la consulta a organismos federales y estatales, y la participación de la ciudadanía. Solo tras la aprobación de la evaluación ambiental puede avanzarse en la ejecución de obras, y cualquier omisión puede derivar en litigios o sanciones.